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El Tribunal Supremo confirmó este martes la condena al profesor del colegio Valdeluz que abusó sexualmente de varias alumnas, Ándrés Díez Díez, que tendrá que cumplir 49 años, cinco meses y 21 días de cárcel por 12 delitos de abuso sexual a menores de edad.

La Sala de lo Penal también ha impuesto a este docente, que ejercía en la academia de música del colegio madrileño, un pago de 142.000 euros de indemnización por daños morales a las víctimas de los abusos sexuales. Asimismo, el tribunal confirma la responsabilidad civil subsidiaria del colegio y de la academia de música ‘Melodía Siglo XXI’, ubicada dentro del colegio.

En su recurso, el exprofesor alegaba, entre otros motivos, la vulneración de la presunción de inocencia y que la condena se basaba en conjeturas y suposiciones. Sin embargo, el Supremo recuerda que en este caso se juzga “una sucesión de hechos perpetrados durante varios años en la clandestinidad sobre unas víctimas menores de edad”.

El acusado aprovechaba las clases para manosear a sus alumnas, llegando a realizar tocamientos vaginales y en los pechos de las alumnas. Según el relato de las denunciantes, en ocasiones invitaba a alumnas de cuarto de la ESO a que subieran al aula de música durante el recreo con la excusa de recuperar clases de la academia, momentos que también aprovechaba para abusar de ellas.

La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Alberto Jorge Barreiro, explica que las declaraciones de las testigos denunciantes se muestran “muy explícitas y narran pormenores y vicisitudes sobre todo lo que en realidad les estaba ocurriendo, explicando con razones lógicas y coherentes su indecisión a la hora de denunciar y comentar con sus familias lo que sucedía”.

Agrega que en ello influía fundamentalmente “la autoridad y ascendencia que tenía un profesor carismático para el alumnado e incluso para las familias de los menores que acudían al colegio, y no sólo entre los que recibían clases extraescolares en la academia”.

Además de los testimonios de las víctimas, el Alto Tribunal señala los informes de las médicos forenses, que consideraron “razonables las respuestas y reacciones de las menores frente a la difícil situación que se les presentaba debido a la conducta sexual del acusado, pues las ubicaba entre la autoridad de un profesor cualificado del colegio y los problemas de toda índole que les generaba la posibilidad de abrirse a sus familias, relatando unos hechos cuyo desvelamiento les producía vergüenza y cierta sensación de culpabilidad y recelo ante la posible repercusión y trascendencia en el ámbito familiar y social”.

En este sentido, la sentencia destaca que “tanto los informes médicos forenses como los psicológicos que obran en la causa avalan la sinceridad, veracidad y coherencia en general de las testigos denunciantes”.