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El rey Juan Carlos abandonó este sábado el Hospital Universitario Quirón de Pozuelo de Alarcón (Madrid) tras recibir el alta hospitalaria de la operación de corazón a la que fue sometido hace una semana. Según dijo el propio paciente, tras la intervención cuenta con “tuberías y cañerías nuevas”.

El Monarca dejó el centro en coche a las 12.35 horas, presentando buen aspecto y ocupando el asiento del copiloto. Con su sentido del humor habitual, con la ventanilla del vehículo bajada, atendió a la prensa y aseguró que se encuentra “fenomenal”. “Tengo tuberías y cañerías nuevas”, dijo, confirmando también que no tiene dolores.

Según el parte médico difundido apenas media hora antes por la directora gerente del hospital, Lucía Alonso, el padre de Felipe VI se encuentra “clínicamente estable”, “afebril” y “con las heridas quirúrgicas en proceso de cicatrización”. “La exploración cardiológica muestra contractilidad y ritmo cardiaco normales”, refleja el parte.

Por ello, “a partir de ahora, los servicios de Cirugía Cardiaca, del doctor Alberto Forteza Gil, y de Cardiología, del doctor José Ángel Cabrera, le realizarán a don Juan Carlos las revisiones periódicas previstas en este tipo de intervenciones”, agregó la portavoz.

El Monarca fue operado hace justo una semana “sin incidencias”, en una intervención capitaneada por el Jefe del Servicio de Cirugía Cardiaca de citado centro, Alberto Forteza Gil, que le sometió a tres by-passes aorto coronarios. Tras la intervención, el paciente pasó a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) “para control posquirúrgico”, como es “habitual” en este tipo de casos. En esa unidad permaneció hasta el pasado martes, cuando se le pasó a una habitación en planta de hospitalización.

LAS 17 OPERACIONES DEL REY

Esta operación ha sido la decimoséptima ocasión en la que don Juan Carlos pasa por quirófano para someterse a una intervención quirúrgica.

La primera se produjo en 1954, cuando don Juan Carlos fue operado de apendicitis y la segunda, en 1981, después de golpearse contra una puerta de cristal que le cortó el nervio radial durante un partido de squash con el tenista Manolo Santana.

En 1985 volvió al quirófano para que le extirparan una fibrosis en la pelvis tras una caída practicando esquí y en la Navidad de 1991 tuvo que ser operado después de sufrir un accidente de esquí que le afectó a la rodilla derecha.

Diez años después se sometió a una cirugía para eliminar varias varices de la misma pierna y en 2010 se le extirpó un nódulo pulmonar para descartar la presencia de células malignas.

Al año siguiente pasó dos veces por quirófano, la primera para realizarle una artroplastia de la rodilla derecha y la segunda como consecuencia de la rotura del tendón de Aquiles del pie izquierdo.

En 2012, le implantaron una prótesis en la cadera derecha que poco después se luxó, por lo que tuvo que regresar a quirófano antes de volver a ser intervenido para implantarle una prótesis similar en la cadera izquierda.

Junto a ello, en 2013 fue operado de una hernia de disco y pasó otras dos veces más por quirófano para sustituirle la prótesis de la cadera izquierda tras una infección, en la primera ocasión de forma provisional y en la segunda, de manera definitiva.

Ya en 2018 volvió a ser intervenido para sustituirle la prótesis de la rodilla derecha por una de última generación y en marzo de este año fue operado para extirparle un carcinoma basocelular en la mejilla.