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El teniente de la Guardia Civil jefe del dispositivo de seguridad de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) que protegió a la comitiva judicial encargada de registrar la Consejería de Economía de Cataluña el 20-S desechó por “absurda” la idea de salir por el tejado del edificio y mantuvo su voluntad de salir por la puerta, como entró, y de llevarse los vehículos en los que tenían armas. Optó en ese momento por pedir a sus superiores tener un helicóptero listo para una posible evacuación, según declaró en el Tribunal Supremo durante el juicio por el proceso independentista en Cataluña.

Preguntado por los sucesos de esa jornada, el agente explicó que “fue un servicio de mucha tensión acumulada. Tenía gente muy veterana que me ayudó bastante y gente más nueva que lo pasó un poquito peor, pero actuaron como profesionales, y nada, al final un servicio más”.

El agente, que declaró en calidad de testigo, explicó que había estado “en servicios de orden público, control de masas, de terrorismo” y dijo que “lo que se ha visto ahí, no se ha visto. He estado en macroconciertos con 60.000 personas y nadie ha puesto una pegatina en un coche nuestro”.

Continuó relatando que durante todo el registro los integrantes del dispositivo de seguridad no podían “dar un paso” ante la actitud “hostil” de los manifestantes. “La comisión judicial no podía moverse. No podíamos salir. Ni se me pasó por la cabeza la opción de salir”. De hecho, recordó que en un momento de la jornada una agente de los Mossos del área de Mediación compró bocadillos para que la comitiva judicial pudiera comer.

Sobre la evaluación de las posibles salidas de Economía para la comitiva judicial, el teniente dijo que “salir por el tejado nos parecía absurdo. Habíamos llegado en coche e íbamos a salir por la puerta y con los coches. Por la tarde estuvimos mirando la azotea para ver si se podía evacuar. Sólo se planteó salir en helicóptero en un caso extremo” ante la imposibilidad de sacar la comitiva y los efectos decomisados en el registro a través de un pasillo de voluntarios.

Tras la inspección de esa azotea, el teniente consideró que era apta para que aterrizara un helicóptero y evacuara a la letrada de justicia. “Había una antena y ya le había dicho a alguno que la tirara si la tenía que tirar”. Tras hacer esa previsión y dado que “había un aparato en base, les dije (a los jefes de seguridad) que los pilotos estuvieran preparados por si acaso”.

Relató también algunas de sus conversaciones con el expresidente de ANC Jordi Sánchez: “En un momento me dijo que iba a llamar a Trapero, me lo quiso pasar, yo le dije que no tenía nada que hablar con él, que hablara con el general de la 7ª Zona de Cataluña, un teniente no tiene por qué hablar con un jefe de los Mossos, el protocolo de la Guardia Civil no es así”.

Según explicó, Sánchez le dijo que no tenía capacidad para desconvocar a ese número de manifestantes. Más adelante, en relación al momento en que Jordi Sànchez y Jordi Cuixart se subieron a uno de los vehículos de la Guardia Civil para pedir a la gente que se marchara explicó: “No lo habíamos autorizado, pero tal y como estaban los vehículos, me daba igual”.

En cualquier caso, el jefe de los GRS certificó una cierta relación de “camaradería” con Jordi Sànchez. “Yo le decía cosas y él me decía cosas”, explicó al tribunal. Sobre sus contactos con el líder de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, dijo que “se despidió y nos dimos la mano cuando se iba a su domicilio, vino a darme su teléfono”.

También relató un episodio durante la madrugada en que “oímos mucho follón y empezaron a dar golpes en las puertas” de la Consejería de Economía. “Nos pusimos todos a sujetar la puerta. No sabíamos si querían entrar, si querían tirar la puerta abajo. Nos pusimos a sujetarla desde dentro”, relató el agente sobre el supuesto intento de asalto que un compañero suyo ya contó esta mañana ante el tribunal, asegurando que la intención de los manifestantes era derribar la puerta.

El abogado Jordi Pina preguntó más tarde al agente si antes de abandonar la sede de Economía rompió con una maza dos cristales de los vehículos que habían estacionado delante. El teniente admitió que lo hizo para comprobar lo que faltaba.