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Domino’s Pizza comenzó una promoción en Rusia por la que regalaban cien pizzas al año durante cien años a quien se tatuara el logo de la empresa en un lugar visible y lo subiera a las redes sociales.

El tatuaje debía ser permanente y la empresa se encargaría de revisar que no hubiera trampa en los participantes. Esta promoción duraría dos meses, pero en tan solo 4 días se han visto obligados a cancelarla por la masiva participación y la poca rentabilidad de la misma.

Más de 350 usuarios se tatuaron de forma permanente y, en muchos casos, de forma ingeniosa el logo de la empresa, que se enfrentaban a que si los usuarios utilizaban esa promoción durante 50 años, tendrían unas pérdidas de 14 millones de euros.