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David Serrano, dueño de la finca de Totalán (Málaga) en la que murió el pequeño Julen tras caer a un pozo ilegal, ha solicitado un careo judicial con el padre del menor José Roselló.

El objetivo, según la defensa del único investigado por homicidio imprudente, es determinar si el padre fue avisado de la existencia de las prospecciones que había en el lugar, tal y como mantiene Serrano.

El padre del niño de dos años aseguró ante la juez instructora que investiga el caso que ni él ni su mujer fue advertido del peligro que había en la zona donde fueron invitados a comer el fatídico día. Asegura que mientras estaban preparando el almuerzo le dijo que había varios pozos pero que estaban perfectamente sellados.