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Servimedia

El diputado de ERC Ruben Wagensberg declaró este jueves como testigo ante el tribunal que juzga el ‘procés’, donde reivindicó que el 1-O fue una jornada “100% pacífica y festiva”.

Así se manifestó el diputado de ERC durante su declaración como testigo este jueves ante la sala del Tribunal Supremo que juzga a los líderes independentistas por la convocatoria y celebración del 1-O.

Durante su declaración explicó que el 1-O, tras votar en su localidad, acudió por la tarde a la Escuela Industrial de Barcelona, donde estuvo hasta su cierre, a las 20.00 horas, y la actitud de la gente era “100% pacífica y festiva”, señaló.

Preguntado por los motivos de su presencia en este centro, puesto que ya había votado, el testigo dijo que acudió para estar con los compañeros ante el “miedo” de que se repitiesen las imágenes que se habían producido por la mañana en varios centros.

“¿Acudió entonces para impedir la acción de la justicia?”, preguntó la Fiscalía. “Lo diré en positivo, acudí para que otras personas pudieran ejercer su derecho a voto”, subrayó. En este sentido, el diputado de ERC aseguró que el 1-O “la ciudadanía, sin saberlo, protagonizó el acto de desobediencia más importante que se ha hecho en Europa en los últimos años”; un acto que, apuntó, fue organizado por la ciudadanía al considerar que “había una resolución del Tribunal Constitucional que era injusta. La gente lo que quería era votar”.

Preguntado por la acusación popular sobre quién organizaba a estas personas, el testigo insistió en que fue la propia ciudadanía la que organizó la movilización del 1-O. “Esto empezó dos días antes del 1-O, cuando se encerraron en los colegios, no lo sé seguro, pero pondría la mano en el fuego que fue en contra de la voluntad del Gobierno de la Generalitat”, indicó.

Además, preguntado por la iniciativa ‘En pie de paz’, presentada el 18 de octubre de 2017 en la sede catalana de ONG, el testigo relató que el objetivo era “fomentar la cultura de la no violencia” y el “ejercicio legítimo del derecho a la protesta”. En este proyecto había muchos actores involucrados y no todos eran favorables a la independencia, subrayó, ya que el fin era reivindicar la “actitud pacífica”.

Sobre los talleres impartidos por esta iniciativa, Ruben Wagensberg apuntó que estaban basados en la “no violencia”, pero esta condición “no quiere decir que un tercero no la pueda ejercer contra ti”, de modo que se impartían “recomendaciones sobre cómo actuar para que el miedo no te condicione”. En relación a las personas que acudían, aclaró, “estábamos abiertos a cualquier color político”, pero “evidentemente eran mayoría independentistas porque eran los que se estaban movilizando en ese momento”, entre ellos colectivos de CDR, apuntó.