Compartir
Servimedia

La intensificación del cambio climático incrementará el riesgo futuro de conflictos armados violentos dentro de los países, puesto que el clima ha supuesto entre un 3% y un 20% de riesgo de guerra en el último siglo y esta influencia podría aumentar dramáticamente hasta un 26%.

Así lo pronostican varios investigadores interdisciplares liderados por la Universidad Stanford (Estados Unidos) en un estudio publicado este miércoles en la revista ‘Nature’. También han participado científicos de instituciones de Alemania, Bélgica, Noruega, Reino Unido y Suecia.

En un escenario futuro con 4ºC más de calentamiento de la Tierra con respecto a la era preindustrial (lo que se produciría en este siglo si no se reducen sustancialmente las emisiones de gases que atrapan el calor), la influencia del clima en los conflictos armados se quintuplicaría al elevar al 26% el riesgo de guerra, según los investigadores.

Incluso un escenario de calentamiento de 2ºC más allá de los niveles preindustriales (límite recogido en el Acuerdo de París), la influencia climática supondría elevar un 13% el riesgo de conflicto armado.

“Apreciar el papel del cambio climático y sus impactos en la seguridad ese importante no sólo para comprender los costes sociales de nuestras continuas emisiones que atrapan el calor, sino también para priorizar las respuestas, que podrían incluir ayuda y cooperación”, apunta Katharine Mach, directora del Servicio de Evaluación de Medio Ambiente de la Universidad Stanford y autora principal del estudio.

El clima extremo impulsado por el cambio climático y los desastres asociados pueden dañar las economías, disminuir la producción agrícola y ganadera e intensificar la desigualdad entre los grupos sociales. Cuando estos factores se combinan con otros impulsores del conflicto pueden aumentar los riesgos de violencia.

“Saber si los cambios ambientales o climáticos son importantes para explicar un conflicto tiene implicaciones sobre lo que podemos hacer para reducir la probabilidad de un conflicto futuro, así como sobre cómo tomar decisiones bien informadas sobre cómo debemos mitigar el cambio climático futuro”, subraya Marshall Burke, profesor asistente de ciencias del sistema de la Tierra de la Universidad Stanford y coautor del estudio.

CONSENSO

Los investigadores discrepan sobre si el clima desempeña un papel en el inicio de las guerras civiles y otros conflictos armados. Para comprender mejor el impacto climático, el estudio incluye entrevistas y debates entre expertos en ciencias políticas, ciencias ambientales, economía y otros campos que llegaron a diferentes conclusiones sobre la influencia del clima en los conflictos en el pasado.

Los expertos, que también son coautores del estudio, coinciden en que el clima ha afectado al conflicto armado organizado en las últimas décadas. Sin embargo, dejan claro que otros factores, como el bajo desarrollo socioeconómico, la fortaleza del gobierno, las desigualdades en las sociedades y una historia reciente de conflictos violentos tienen un impacto mucho mayor.

Los investigadores no entienden completamente cómo afecta el clima a los conflictos y bajo qué condiciones. Las consecuencias del cambio climático futuro probablemente serán diferentes de las interrupciones climáticas históricas, ya que las sociedades se verán obligadas a lidiar con condiciones sin precedentes que van más allá de la experiencia conocida y a lo que pueden ser capaces de adaptarse.

“Históricamente, los niveles de conflicto armado a lo largo del tiempo se han visto fuertemente influenciados por las conmociones y los cambios en las relaciones internacionales entre los Estados y en sus sistemas políticos internos”, afirma James Fearon, profesor de ciencias políticas de la Universidad Stanford y coautor del estudio, quien añade: “Es bastante probable que a lo largo de este siglo un cambio climático sin precedentes tenga un impacto significativo en ambos, pero es extremadamente difícil anticipar si los cambios políticos relacionados con el cambio climático tendrán grandes efectos en los conflictos armados. Por lo tanto, creo que es razonable poner un peso no trivial en los efectos climáticos significativos sobre los conflictos”.

PLANIFICAR EL FUTURO

El estudio apuesta por prepararse para un clima cambiante para reducir el riesgo de conflicto. Las estrategias de adaptación al cambio climático, como seguros para cosechas, el almacenamiento posterior a la cosecha, los servicios de capacitación ante los riesgos climáticos y otra medidas pueden aumentar la seguridad alimentaria y diversificar las oportunidades económicas, reduciendo así los posibles vínculos entre el clima y los conflictos.

Además, el mantenimiento de la paz, la mediación de conflictos y las operaciones de ayuda posteriores a la guerra podrían incorporar el clima en sus estrategias de reducción de riesgos.

Sin embargo, los investigadores consideran neceario aumentar la comprensión de la efectividad de estas estrategias y el potencial de efectos secundarios adversos. Por ejemplo, las prohibiciones a la exportación de alimentos después de la pérdida de cultivos pueden aumentar la inestabilidad en otros lugares.

“Comprender las formas multifacéticas en que el clima puede interactuar con los impulsores conocidos del conflicto es realmente crítico para colocar las inversiones en el lugar correcto”, concluye Mach.