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La Guardia Civil ha identificado y tomado declaración a 25 internos en 17 prisiones españolas pertenecientes a un entramado próximo a Daesh acusado de captar, adoctrinar y radicalizar a otros presos.

Según informó este martes la Guardia Civil, se trata de la primera operación de estas características llevada a cabo en Europa contra un grupo afín a Daesh que desarrollaba su actividad íntegramente en el ámbito penitenciario. La investigación se ha desarrollado bajo la autoridad del Juzgado Central de Instrucción número 1 y de la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

Agentes del Servicio de Información de la Guardia Civil, en estrecha colaboración con la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, han identificado a 25 internos en 17 prisiones españolas, lo que supone un 55% de las prisiones que alojan presos vinculados al terrorismo yihadista. Los investigados son presos con antecedentes por este tipo de terrorismo, así como presos comunes cuyo proceso de radicalización se ha iniciado durante su estancia en prisión. Entre ellos se encuentran varios ciudadanos españoles conversos o en proceso de conversión.

Para el proceso de captación y adoctrinamiento, el grupo combinaba tanto la interacción física entre internos, dentro de los propios centros penitenciarios, como la relación epistolar, lo que le permitía establecer comunicación con reclusos ubicados en distintas prisiones. Asimismo, los investigados recurrían también a vías al margen de los sistemas de control establecidos, como el empleo de otros internos no sujetos a especial vigilancia.

FRENTE DE CÁRCELES YIHADISTA

De esta forma, pretendían eludir los mecanismos de monitorización y de prevención de la radicalización existentes en el ámbito penitenciario y así fraguar el embrión de lo que la Guardia Civil ha denominado “Frente de cárceles” yihadista.

Según los investigadores, la actividad del grupo podría ir más lejos, si se tienen en cuenta hechos como los ataques yihadistas en el interior de la prisión francesa de Osny en el año 2016, en el que un interno atacó a varios funcionarios de prisiones, y el protagonizado en 2018 en Lieja (Bélgica) cuando, durante un permiso penitenciario, un interno radicalizado asesinó a dos policías y a un civil.