Compartir

El Tribunal Supremo ha confirmado una condena de 17 años de cárcel para dos hermanos que dejaron morir “de forma cruel” y con “absoluta desidia” a su madre de 76 años de edad, en Santa Cruz de Tenerife. Según la sentencia, Ana Antonia Llarena y José Ramón Llarena son culpables de un delito de homicidio por omisión, al haber desatendido “totalmente sus necesidades más elementales” de alimentación y aseo.

La madre, Ana Delia, falleció según declaró el médico forense en el juicio, con una “muerte agónica, dolorosa y sufrida”. En el momento del fallecimiento pesaba 25 kilos, y sufría una desnutrición severa, con “infección de bacterias, que estaba consumiendo sus reservas proteínicas al no recibir alimentos”; además tenía heridas abiertas, con escaras y llagas sin cuidar que dejaban a la vista el hueso.

Los hechos se remontan a agosto de 2015, en el barrio de los Gladiolos en Santa Cruz de Tenerife, donde la mujer vivía con su hijo, su nuera y su nieto. Ana Delia llevaba 15 años sin poder caminar y era dependiente de los suyos, vivía además en una habitación insalubre con heces en el suelo.

Según el Supremo los hijos son culpables porque era su obligación cuidar a la madre “Obligación no sólo natural sino civil, que desemboca en el ámbito penal”.