El caso de la ‘viuda negra de Patraix’, en manos del jurado

El conocido como caso de la ‘viuda negra de Patraix’ o caso ‘Maje’ ya está en manos de un jurado popular que, desde este viernes, deberá decidir sobre la culpabilidad o no culpabilidad de María Jesús, a la que llaman Maje, y uno de sus amantes, Salvador, por el asesinato del marido de ella, Antonio.

La vista por este crimen arrancó en la Audiencia de Valencia hace dos semanas y esta mañana se ha convocado a las partes -acusaciones y defensas- a las 11.30 horas para elaborar el objeto del veredicto. Esto es un cuestionario sobre el que los nueve miembros del jurado -cinco mujeres y cuatro hombres- tendrán que deliberar para alcanzar una conclusión final sobre los hechos.

El cuestionario ya ha llegado a manos del jurado y, tras recibir unas indicaciones técnicas del magistrado presidente del tribunal, empieza a deliberar a puerta cerrada y de forma secreta, tal y como contempla la ley.

El jurado, que no dispone de plazo fijo para emitir veredicto, podrá descansar en un hotel bajo custodia policial si así lo requiere. Cuando disponga de un veredicto, lo comunicará, el magistrado revisará que no haya ningún error y se convocará de nuevo a las partes del procedimiento.

En esa nueva vista, el portavoz del jurado popular leerá el veredicto ante los acusados en una sesión pública. Tras ello, las partes concretarán nuevamente sus peticiones de condena y/o absolución. Para llegar a la culpabilidad se necesitan al menos siete votos a favor, mientras que para alcanzar la no culpabilidad estos votos se reducen a cinco.

La Fiscalía requiere 22 años de prisión para Maje por un delito de asesinato con la circunstancia agravante de parentesco, y otros 18 para Salva, mientras que la acusación particular, que representa a la víctima, reclama 25 años para ella y 16 para él -ha rebajado cuatro años, según lo que solicitaba inicialmente-.

La defensa de Maje ha pedido la absolución mientras que la de Salva ha solicitado que se tenga en cuenta las atenuantes de reparación del daño y confesión y reclama siete años y medio de prisión por la muerte. Tras el veredicto del jurado, será el magistrado presidente el que, en sentencia, concrete las penas para los acusados.

En la última palabra ofrecida a los acusados durante el juicio, Maje aprovechó para volver a pedir perdón a la familia de su esposo, quien recibió seis puñaladas en su garaje del barrio de Patraix el 16 de agosto de 2017, por no acudir «por egoísmo y cobardía» a la Policía cuando Salva, su entonces amante, le contó lo que había hecho. «Quiero mostrar mi arrepentimiento, no me lo podré perdonar, fui cobarde y egoísta, solo pensé en mí y en las consecuencias que podría tener», señaló.

Por su parte, Salva, autor confeso del crimen, insistió en que confirmaba «todo» lo que había dicho durante la vista -declaró que ella le pidió que matara a su marido y que no fallara- y expresó su «profundo arrepentimiento».

VISIONES DISTINTAS, UN MISMO CRIMEN

La Fiscalía ha sostenido a lo largo del juicio que fue un crimen «planificado por ella y ejecutado por él», con lo que en el momento de las conclusiones pidió al jurado justicia: «Que le den lo suyo» a María Jesús y Salvador, les espetó.

El fiscal ha insistido en que el plan era conjunto y en que sin ayuda de Maje, Salva no hubiera podido perpetrar el asesinato. Ha destacado las vidas paralelas que llevaban ambos acusados. «Llega un momento en el que él se enamora perdidamente de la acusada y es dependiente de ella. Lo hace todo junto a ella, le lleva la compra, le saca billetes de transporte e, incluso, le compra faldas».

Maje, dijo durante la vista, «también le quería», pero tenía otros amantes y era una «mentirosa». «Siempre miente para tener vidas alternativas. Una y otra vez sin parar». «Tiene que estar acostumbrada a manipular a las personas porque no es fácil hacer todo esto», reflexionó.

Y el crimen, insistió ante el jurado, surgió de ella y lo planificaron antes de verano. «¿Quién va a desear la muerte de Antonio si no ella? ¿Salva? ¿Pero si no le molestaba?», se preguntaba el fiscal. «¿Alguien duda de que Salva actuase por inducción de ella?».

La defensa de Maje ha pedido la absolución porque «no hay ni una sola prueba directa, clara, eficaz que ponga relieve que Maje acordó con Salva matar a su esposo ni mucho menos en cómo lo tenía que matar». «Nunca hablan ni antes ni después, en ninguna de las múltiples conversaciones teléfonicas intervenidas y en la audición de la cafetería que se grabó ha quedado probado», advirtió el letrado.

Asimismo, afirmó que no existe móvil para el crimen, ni amoroso, porque se ha demostrado que Maje «las relacione sexuales las tenía por igual» con otros de sus amantes en vida de su marido, pero tampoco económico.

Por contra, la abogada de Salva ha afirmado que Maje «le convenció de tal forma que él era imprescindible en su vida que la única forma de ser felices era acabar con su matrimonio» y en ese sentido ha mantenido que Salva actuó porque «siempre pensó que era de amor verdadero y concertarían una vida en común».

Asimismo, recalca que, según demuestran los informes periciales de los psiquiatras, las cartas y las conversaciones telefónicas, Salva es una persona «extremadamente dependiente, le dijo que haría «cualquier cosa por ella», y ese servilismo hacia ella se mantuvo «tanto antes como posterior» al crimen.