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El presidente del PP, Pablo Casado, manifestó este jueves que “sin la Iglesia hubiera sido muy difícil que la Transición en España fuera tan pacífica y ejemplar” y defendió que “egoístamente” a este país le viene “muy bien” la labor que hace esta institución.

Así se pronunció al participar en la mesa redonda ‘El papel de la Iglesia en una sociedad democrática’ en el marco de un congreso organizado por la Fundación Pablo VI, donde compartió espacio con el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y con el rector de la Universidad Pontificia Comillas, Julio Martínez.

El líder de los populares comenzó su intervención recordando el consejo que le dio el padre Busto: “Me dio el consejo que me dio nunca mejor nadie, me dijo que en Estados Unidos al deportista, al político o al de la NASA, si sigue su vocación, las universidades se lo priman”.

Le recomendó, por tanto, que siguiese su vocación: “Eso es lo que hice, ahora que puedo hablar tranquilamente de estas cosas porque el tiempo me ha dado la razón”, dijo refiriéndose a la negativa del Tribunal Supremo de investigarle por su máster.

“PAPA POLÍTICO”

Así, explicó que se dedicó a “acabar lo antes posible” sus estudios superiores en Derecho y luego en Administración y Dirección de Empresas, pasado por Georgetown durante dos años y explotando a la vez su “vocación política”.

Tras esta reflexión de su vida, se detuvo a pensar en las vinculaciones de la política y la Iglesia en la sociedad y, en general, “en la mejor historia de nuestro país”. Aquí, recordó a Pablo VI, el “Papa político”, que se ocupó de “hablar, negociar y dedicar tiempo a los problemas de su tiempo”, así como al Papa Juan Pablo II, al que consideró el “artífice de la caída del comunismo”.

En cuanto a la Iglesia moderna, mencionó los escritos en los que Benedicto XVI recordaba a San Agustín cuando dijo que “la política es la forma más noble de caridad después de la religiosa”. Por eso, continuó, “cuando hay una crisis política siempre hay previamente una crisis de principios”.

Defendió que una sociedad libre ha de basarse en los principios, “más allá del Dios al que se adore”, y se presentó como un político que “siempre ha intentado regir sus políticas por sus valores”. En este punto, recordó que en España a día de hoy la Iglesia Católica atiende a través de Cáritas a un millón de personas, tiene 13.000 misioneros, 70.000 personas que se encargan de enfermos o ancianos y 80.000 voluntarios que se encargan de combatir la pobreza y la desigualdad.

Se refirió, igualmente, al “ingente” patrimonio que administra la Iglesia, cuya cuantificación en el Producto Interior Bruto asciende a 22.000 millones de euros y da empleo “a más de 200.000 personas”. “Eso es la Iglesia”, enfatizó Casado, alabando así su “labor social, económica, educativa y sanitaria”.

NO ABRIR “CICATRICES CERRADAS”

En este momento, el presidente del PP reflexionó que “sin la Iglesia hubiera sido muy difícil que la Transición en España fuera tan pacífica y ejemplar” y pidió a los que se dedican a la función pública que no olviden aplicar esos “principios y valores” que imperaron en esta etapa de la historia española.

En este sentido, lamentó que haya partidos que quieran “abrir cicatrices cerradas hace medio siglo” cuando España “no está para bromas”. “Veo movimientos contra el sentido común”, analizó el líder de los populares, para quien es el momento de ver “hacia dónde ir” en 50 años y no de ver dónde estaba España hace medio siglo.

“Creo que la Iglesia española es una institución que está a lo que tiene que estar: a sus creyentes, a su liturgia y evidentemente para lo que lleva dos mil años funcionando, para pastorear a sus ovejas”, sentenció, antes de advertir de que para España sería “tremendamente irresponsable y muy penoso que se sustituyera” su “dimensión social”.

Por último, hizo especial hincapié en que defiende la libertad religiosa “pero en todas partes”. “Ojalá que los países que quieran abrir una mezquita les dijéramos que por qué no nos dejan abrir en su país una Iglesia Católica”, señaló, al tiempo que cargó contra quienes dibujan a la Iglesia como una institución que “oprime”, cuando “la única verdad objetiva es que a los que se persigue hoy en el mundo es a los católicos, sacerdotes y religiosas a los que se sigue asesinando a día de hoy a miles”.