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El incendio de California, conocido como  Camp Fire, que lleva azotando el norte del estado desde el pasado jueves arroja unas cifras escalofriantes, 44 muertos y 200 desaparecidos y se teme que el número de fallecidos aumente.

“Los vientos del diablo” que así se llaman los responsables de que el fuego se siga extendiendo, y que sólo se haya podido contener el 30% del fuego, van a continuar durante 36 horas . En Paradise, la localidad arrasada, son los forenses los únicos que pueden trabajar.

Se trata del incendio más mortífero y destructivo de la historia de California. El presidente de EEUU, Donald Trump, ha declarado que se trata de un “desastre de especial gravedad” y ha señalado “que quería ayudar rápidamente para alivar algunos de los sufrimientos que están sucendiendo”. Así se  ha ofrecido ayuda económica y psicológica a los afectados.


En el incendio del Sur de California, en Malibú ya hay más de 100.000 evacuados y se teme que las llamas alcancen San Diego, después de que se hayan desatada dos nuevos focos cerca de Los Ángeles. El conocido como Woolsey Fire se ha cobrado la vida de 2 personas.

En total más de 300.000 personas continúan evacuadas en el estado más poblado de los Estados Unidos.  Ante la dimensión de la tragedia, el Departamento de Bomberos del Condado de Butte, Cal Fire, ha agradecido la colaboración de otros estados para hacer frente al fuego.