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El expresidente del Gobierno José María Aznar consideró este lunes, coincidiendo con el primer aniversario del referéndum ilegal en Cataluña, que existe una “extraordinaria similitud” entre lo que ocurre a día de hoy en esta comunidad con los sucesos de 1934, con “el golpe de Estado llevado a cabo por los partidos de izquierdas”.

El exjefe del Ejecutivo hizo estas consideraciones al presentar la biografía ‘Miguel Maura. La derecha republicana’, el décimo volumen de la colección ‘Biografías Políticas’ de la editorial Gota a Gota de FAES. “Conviene decir hoy que nadie puede estar por encima de la ley”, aseveró.

Recordó que a Maura le preocupaban “mucho” la estabilidad política basada en un amplio consenso, el imperio de la ley y la división de poderes, pero que “desafortunadamente” en su época ninguna de estas tres características pudo consolidarse y la II República fue un “periodo inestable marcado por la polarización política, la violencia y la exclusión”.

En palabras de Aznar, la conclusión que se puede sacar de aquel momento histórico es que tanto la división de poderes como el imperio de la ley “se diluyeron en la historia y en la violencia política en uno y otro sentido”. “Y eso fue la nota predominante de uno de los periodos más sombríos de la historia de España”, sentenció.

Tras estas reflexiones iniciales, Aznar dijo que precisamente hoy “conviene recordar” el “golpe de Estado” de 1934 “llevado a cabo por los partidos de izquierdas con el apoyo nacionalista”, momento en que la Generalitat de Cataluña “se sublevó contra el Gobierno de la República, que tuvo que enviar fuerzas armadas para sofocar la rebelión”.

Reflexionó que “si uno se asoma hoy en los discursos de las Cortes de la República sobre los sucesos del 34 de Maura parece que está leyendo algo de hoy, algo actual”. “Es porque está pasando lo mismo, hay una extraordinaria similitud de las situaciones”, interpretó el expresidente del Gobierno y del Partido Popular.

TRANSICIÓN

En este punto, Aznar saltó hasta la década de 1970, que abrió un nuevo periodo en la historia porque “una valiente y atrevida generación de compatriotas modificaron el destino de España”. “La democracia que edificamos en 1978 aprendió de los errores del programa republicano y por eso uno de sus pactos fundamentales fue mirar hacia el futuro”, reseñó.

El exjefe del Ejecutivo y presidente de la fundación FAES recordó que fue aquí cuando se reconoció la pluralidad de España a “cambio de lealtad” y analizó que si ahora España “no es políticamente la mejor de las posibles” porque este pacto ha entrado “radicalmente en crisis”.

Confesó que ahora no entiende muy bien que “se pongan en cuestión los pilares del éxito histórico desde la transición” y que sean quienes no han vivido la guerra ni la posguerra los que proponga “el retorno a ese periodo de exclusión, enfrentamientos y de imposibilidad de coexistencia pacífica en España”.

Frente a ello, Aznar reivindicó la Transición por haber contribuido a forjar “uno de los periodos más dorados y, si se quiere, magníficos de la historia de nuestro país”. “¡Debemos estar profundamente orgullosos de nuestra democracia y del futuro que tiene el proyecto del 78!”, enfatizó.

En este punto, advirtió de que es desaconsejable mirar al pasado “con nostalgia, ira, decepción o con impulsos de revancha”. “Ahora podemos mirar al pasado sin sentir que nos asomamos a un abismo de violencia y exclusión; porque el pasado que contemplamos es en líneas generales un pasado fértil de reconciliación”, prosiguió.

“EL ADANISMO TIENE LÍMITES”

Teniendo en cuenta este contexto, Aznar advirtió de que “el adanismo tiene que tener sus límites”. “Hay que hacérselo saber a todos los que creen inaugurar la historia todos los días y que no se han dado cuenta de que la rueda está inventada y el Mediterráneo descubierto”, dijo en una alusión velada al actual Gobierno socialista.

Aznar continuó su crítica diciendo que “nunca” en su opinión “hubo tantos pocos motivos para que algunos se crean tanto”. Sacó pecho de su Gobierno, cuando “se establecieron normas muy importantes de reparación de las víctimas” del franquismo.

“La Transición se hizo desde el recurso muy vivo de lo que no debía ocurrir en España nunca más y por eso se hizo una Constitución de consenso”, subrayó, al tiempo que destacó que la instrumentalización de la historia como elemento de confrontación es algo “peligroso” y puede “abrir una factura en la sociedad que acabe destruyendo todo lo que somos como país”.

Para finalizar, el expresidente hizo especial hincapié en que “no debe haber en ningún caso vuelta atrás”, ya que el pasado “no está para que ninguna comisión lo invente, ni lo tergiverse o se divierta con ello”, ya que está ahí para “aprender de él y no cometer errores”.