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Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional han desarticulado una red que vendía tabaco de contrabando a través de Internet mediante empresas de paquetería de Sevilla, Cádiz, Huelva, Málaga y Granada, que trasladaban paquetes de picadura de tabaco de hasta un máximo de 20 kilogramos. En la operación han sido detenidas 27 personas.

Según informó hoy el Ministerio del Interior, los arrestados manipulaban la hoja de tabaco sin ningún control sanitario en naves industriales o casas de campo y para evitar ser descubiertos por el fuerte olor almacenaban la picadura en bolsas de basura perfumadas o esparcían en las cajas granos de café. En total se han realizado nueve registros en las poblaciones de Sevilla, Écija, Carmona y Estepa y se han aprehendido más de 10 toneladas de picadura de tabaco lista para ser distribuida.

La operación comenzó a finales del verano de 2018, en una investigación coordinada entre Guardia Civil y Policía Nacional, ante los indicios de la existencia de una red delictiva asentada en la provincia de Sevilla. Esta red estaba integrada por varios grupos criminales y al parecer se dedicaba al contrabando de importantes cantidades de tabaco, en su modalidad de picadura, en todo el territorio nacional.

 

INVESTIGACIONES

Con las primeras pesquisas los agentes descubrieron que, para su distribución, realizaban envíos de paquetería a domicilio mediante conocidas empresas de mensajería del sector que previamente ofertaban a través de anuncios por Internet.

Avanzada la investigación, los agentes se incautaron de unos 500 kilogramos de picadura de tabaco. Este cargamento fue hallado en una furgoneta utilizada por la organización justo en el momento en el que se disponían a entregarlos en la plataforma de distribución de mensajería. Poco después los investigadores realizaron varias intervenciones de unos 1.300 kilogramos en otra conocida empresa nacional de paquetería.

Con toda esta información se confirmó que las organizaciones investigadas trabajaban con gran variedad de agencias de paquetería y que no sólo enviaban el tabaco desde la provincia de Sevilla, sino que también se desplazaban a plataformas de estas empresas multinacionales en provincias cercanas, como Cádiz, Huelva, Málaga y Granada.

Antes de su comercialización el grupo picaba la hoja de tabaco sin ningún control higiénico y sanitario. El trabajo lo realizaban en lugares como naves industriales, casas de campo u otras edificaciones de fácil acceso para roedores e insectos. Esta picadura era posteriormente envasada en bolsas al vacío de un kilo de peso aproximadamente e introducida en cajas de diferentes tamaños, hasta un máximo de 20 kilogramos.

Para evitar el olor a tabaco, solían envolverlas posteriormente en bolsas de basura perfumadas, o esparcían en las cajas sustancias con fuerte olor, como granos de café. Para realizar el pago utilizaban la modalidad de envió a contrareembolso, cobrando los envíos entregados normalmente en efectivo, a través de talones nominativos o en cuentas bancarias de testaferros. Además, para el transporte solían utilizar vehículos tipo furgoneta de empresas de alquiler.

IDENTIFICACIÓN

A lo largo de la investigación, los agentes consiguieron identificar a los testaferros que utilizaban para simular falsas actividades comerciales en su relación de clientes con las diferentes agencias de mensajería, haciendo uso para ello de sociedades mercantiles a nombre de ellos o de otras empresas ficticias.

También se identificó al personal que trabajaba en el picado, envasado y empaquetado del tabaco, y se localizaron los lugares donde se almacenaba y realizaba la transformación del tabaco y donde posteriormente se envasaba y se preparaba la paquetería para su envío final.

Tras 10 meses de investigación, se realizaron dos operativos policiales que culminaron la investigación con 27 detenciones y nueve registros en las poblaciones de Sevilla, Écija, Carmona y Estepa. Además, los agentes se han incautado de más de 10 toneladas de picadura de tabaco -preparada para ser distribuida por todo el territorio nacional-, tres vehículos que utilizaban para su transporte, más de 14.000 euros en efectivo y cinco máquinas picadoras para la transformación de la hoja de tabaco, además de diversa documentación física, varios equipos informáticos, impresoras de etiquetas para los envíos, básculas, máquinas de envasado al vacío y una gran cantidad de material para enviar la picadura de tabaco fraudulenta a través de las diferentes empresas de paquetería.