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Los restos de José Antonio Primo de Rivera continuarán en el Valle de los Caídos. El Gobierno ha modificado este viernes en el Consejo de Ministros la Ley de Memoria Histórica de 2007 a través de un decreto-ley para sacar a Francisco Franco del Valle de los Caídos, pero no sucederá lo mismo con los restos del fascista Primo de Rivera.

“Primo de Rivera es una víctima de la contienda. Por lo tanto, la permanencia de sus restos mortales en el Valle de los Caídos está justificada en las mismas condiciones que lo está para el resto de las víctimas”, anunció la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ante las preguntas de los periodistas después del Consejo de Ministros.

La modificación de la legislación vigente por parte del PSOE tiene la intención de trasladar los restos del dictador Francisco Franco “del lugar donde están las víctimas de la contienda”. El fundador de la Falange Española de las JONS, José Antonio Primo de Rivera, en cambio, seguirá enterrado en la Basílica de Cuelgamuros y por ahora tampoco se le cambiará de ubicación dentro del propio Valle.

El PSOE había solicitado en ocasiones anteriores, como en una moción presentada en el Congreso en mayo de 2017 y que fue aprobada por el Pleno, que se colocara a Primo de Rivera “en un lugar menos preeminente de la basílica”.

“Vamos a ir a lo urgente, que es exhumar a Franco y en el debate que abriremos con el resto de los grupos parlamentarios seguiremos tomando decisiones para aplicar la proposición del grupo socialista del 2017”, respondió Calvo al ser preguntada por esta cuestión.

Primo de Rivera fue fusilado el 20 de noviembre de 1936 por el bando republicano en el inicio de la Guerra Civil. El líder falangista murió con 33 años acusado de conspiración y rebelión militar contra el Gobierno de la Segunda República y sí que es, por tanto, un caído de la Guerra Civil.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, incidió en la importancia del Valle de los Caídos como un lugar de “respeto a las víctimas de ambos bandos allí enterrados” que debe cumplir una función de “paz, que como apuntaba Naciones Unidas era imposible estando allí enterrado el dictador”.

TRASLADO AL VALLE DE LOS CAÍDOS

Una vez terminada la guerra, en noviembre de 1939, Franco ordenó trasladar los restos de Primo de Rivera de la fosa común de la cárcel de Alicante, donde había sido fusilado, al Monasterio de El Escorial.

El traslado duró diez días y fue realizado por falangistas que se turnaban para llevar el féretro a hombros.

Finalmente, en 1959 Franco ordenó trasladarlo de nuevo, esta vez a la Basílica de Cuelgamuros en el Valle de los Caídos, donde aún se encuentran los restos de Primo de Rivera. Su padre, quien fue también su principal influencia ideológica, Miguel Primo de Rivera, fue un militar y dictador que tuvo el control del gobierno de España desde 1923 a 1930, durante el reinado de Alfonso XIII.

LA FALANGE

José Antonio, por su parte, fundó la Falange Española el 29 de octubre de 1933, también con la intención de imponer un Estado totalitario, corporativo y autoritario. Un año después, fusionó su partido con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS) de Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma, dando lugar a la Falange Española y de las JONS.

Primo de Rivera defendía conceptos políticos como el de una España unida por un destino universal que supere la lucha de clases y los nacionalismos o un gran sentido de catolicidad, pensamientos que después mantuvo el régimen franquista.

Todos los elementos de la Falange se integraron dentro de la dictadura y el propio Franco se convirtió en el jefe nacional del partido y caudillo del Movimiento. La Falange Española Tradicionalista y de las JONS, como se llamaba en ese momento, fue el brazo político de la dictadura franquista y el partido único en España hasta que se reinstauró la democracia durante la transición.