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La Dirección General de Tráfico (DGT) llevará a cabo una campaña especial, coincidiendo con la festividad del 15 de agosto y la proliferación de fiestas en muchos municipios, en la que incrementará el lunes, el martes y el miércoles de esta semana los controles preventivos de alcohol y drogas entre los conductores, de modo que cualquiera puede ser parado para realizar esas pruebas.

El objetivo de esta medida es reducir la accidentalidad ocasionada por los conductores que circulan por las carreteras tras haber consumido alcohol o cualquier otra sustancia psicotrópica, según informó la DGT.

Los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil realizarán controles a cualquier hora del día y en cualquier carretera, especialmente en vías convencionales y en las en las que el índice de siniestralidad es más elevado. Además, se pondrá especial énfasis en los colectivos policonsumidores, es decir, los conductores que se ponen al volante y consumen alcohol y/o otras drogas

Entre los objetivos propuestos por la DGT para este año en materia de alcohol y otras drogas está la de mantener en cinco millones las pruebas de detección de alcohol y realizar, al menos, 100.000 test de detección de drogas.

Además, Tráfico trabaja con el ámbito de salud para la derivación y seguimiento de los conductores reincidentes en el consumo de sustancias psicoactivas, el impulso de la investigación y la innovación, y la mejora en los sistemas de información sobre alcohol y otras drogas tanto a través de la información policial como de la sanitaria y la forense.

PREOCUPACIÓN POR LA TOLERANCIA

Una encuesta de la Fundación Mapfre sobre conducción y drogas en 2016 concluye que la tolerancia al consumir y conducir es muy alta, especialmente entre los jóvenes. A pesar de considerar las drogas como un factor de riesgo, dos de cada tres jóvenes reconocen haber viajado con un conductor bebido y uno de cada tres con uno que había consumido porros en los últimos seis meses.

Además, el consumo de alcohol ha ido cambiando paulatinamente. Según los expertos, se ha pasado de un consumo social a un consumo más compulsivo, como lo demuestra el llamado consumo 'en atracón', un comportamiento que ha crecido desde 2005 y que afecta hasta el 35% de los jóvenes entre 20 y 30 años. Este comportamiento implica un incremento de conductas de riesgo y mayor probabilidad en el desarrollo de dependencia alcohólica.

La droga más consumida en España es el cannabis, sustancia que se percibe como la menos peligrosa para la conducción. El alcohol multiplica el riesgo de accidente por cinco por encima del límite legal y por más de 100 cuando se sobrepasa el límite penal (1,2 gramos de alcohol por litro de sangre). Por su parte, las drogas de comercio ilegal multiplican el riesgo entre dos y siete veces respecto de los conductores no consumidores.

ESTADÍSTICAS

Por otro lado, Tráfico indicó que un 25% de las muertes en carretera en Europa están relacionadas con el alcohol, mientras que sólo un 1% del total de kilómetros recorridos son conducidos por personas con 0,5gr/l o más de alcohol en sangre, según el Observatorio Europeo de Seguridad Vial (ERSO).

El Estudio de prevalencia de sustancias psicoactivas en conductores (EDAP) realizado en 2015 por la DGT constata que 12 de cada 100 conductores circulan tras haber ingerido drogas y/o alcohol.

En 2017, más de 100.000 conductores dieron positivo en los controles de alcohol y otras drogas que los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil realizaron en vías interurbanas. A estas cifras hay que sumar la de los controles que realizan las distintas policías locales y autonómicas en su ámbito de actuación.

El alcohol y las otras drogas no sólo están relacionados con una mayor accidentalidad, sino que también suponen una mayor mortalidad y lesiones más severas. Según la última memoria anual del Instituto Nacional de Toxicología, un 42 % de los 651 conductores fallecidos y analizados por ese organismo tenían presencia en sangre de alcohol, drogas o psicofármacos. En el caso de los peatones analizados (143), el porcentaje asciende a un 34 %.

¿QUÉ DICE LA LEY?

La legislación española permite conducir si la tasa de alcoholemia no supera los 0,25 miligramos por litro en aire espirado o 0,5 gramos por litro en sangre, salvo los conductores noveles o los profesionales (0,3 g/l en sangre o 0,15mg/l en aire).

La sanción por conducir con presencia de drogas en el organismo está castigada con una sanción de 1.000 euros y la retirada de seis puntos. En el caso del alcohol es de 500 euros y cuatro puntos, excepto si la tasa de alcohol supera el doble de la permitida o si son reincidentes, es decir, aquellos conductores que hubieran sido sancionados en el año inmediatamente anterior por dar positivo a alcohol; en estos dos casos las sanción es de 1.000 euros y cuatro o seis puntos, según la tasa.

Además, es delito conducir bajo los efectos del alcohol en tasas superiores a 0,60 mg/l en aire o 1,2 gr/l en sangre o con la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, lo que conlleva prisión de tres a seis meses o multa de seis a 12 meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días, y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.

Negarse a hacer la prueba de alcohol o de drogas está penado con prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.