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El Ayuntamiento de Madrid abrirá este martes la presa número 9 del Manzanares para mantener la renaturalización del río en todo el tramo urbano.

Como alternativa para los deportistas que entrenaban en este tramo del Manzanares, el Consistorio madrileño ha propuesto colaborar con el Canal de Isabel II para que puedan instalarse en el embalse de Valmayor.

Por su parte, para la Escuela de Remo se ha ofrecido el lago de la Casa de Campo una vez concluyan las obras de rehabilitación, cuya finalización está prevista para noviembre.

Según el Ayuntamiento, entre los efectos negativos detectados con motivo del cierre de la presa 9 está la pérdida del hábitat en dicho tramo, ya que “se ha perdido la vegetación que había crecido en las islas que habían surgido a lo largo del tramo, así como la mayor parte de especies animales que habían colonizado esta parte del río”.

El Ejecutivo que gobierna Manuela Carmena indicó que el embalsado de un tramo del río facilita la presencia de especies piscícolas invasoras, como la carpa, el alburno o el pez gato, especies propias de aguas embalsadas y más profundas y cuyo número se había reducido, e incluso desparecido en algunos casos, tras la apertura de compuertas con las que se inició la renaturalización.

FILTRACIONES EN CALLE 30

El Consistorio indica que el cierre de la presa no solo afecta al ecosistema del río, sino también a las infraestructuras cercanas, concretamente a Calle 30. El estado de los túneles y su proximidad al río y a los cauces subterráneos de sus inmediaciones hace que la subida de la cota de la lámina de agua produzca filtraciones en los túneles.

Estas filtraciones afectan a las salidas de emergencia, cuadros técnicos e incluso a la propia calzada, lo que supone un mayor esfuerzo en la conservación de esta infraestructura, con los consecuentes cierres de carril, de vías de evacuación y de actuaciones de emergencia.

Además, la subida de la lámina de agua provoca un mayor volumen de agua que tiene que ser bombeada, con el correspondiente aumento del consumo energético de la infraestructura.

Para detener las filtraciones que se estaban produciendo desde el cierre, se ha bajado el nivel del agua con el fin de garantizar la seguridad en Calle 30, lo que afecta al correcto funcionamiento de la presa número 9, que no está diseñada para el semiembalsado.

Por este motivo y, hasta que se lleven a cabo las mejoras necesarias que se están estudiando, “está desanconsejado volver a cerrar la presa por motivos de conservación de la infraestructura”, remarcó el Ayuntamiento de Madrid.

El Ayuntamiento explicó que el desembalsado de la presa 9 se realizará lentamente, de forma que no produzca afección a los tramos de aguas abajo del río.