Compartir

Aunque el pasado año cayó, por primera vez en la historia, la venta de teléfonos inteligentes, se calcula que el 68% de la población mundial tiene un dispositivo móvil. Lo que, según Certideal, plataforma dedicada a la venta de dispositivos tecnológicos reacondicionados y de segunda mano, “confirma la tendencia de que en el mundo la comunicación es, fundamentalmente, móvil. Mucho más en España, que se encuentra entre los países con una mayor penetración, cercana al 80%”.

Sin embargo, este incremento lleva asociados problemas medio ambientales ya que tanto la fabricación como el uso de los terminales durante los dos años en los que se estima su vida útil, generan un fuerte impacto en la naturaleza.

De hecho, tras este periodo de dos años, los usuarios suelen cambiar de móvil, “principalmente, por sustitución y no por necesidad. Es decir, los usuarios no cambian de terminal porque éste deje de funcionar si no por adquirir otro con mejores prestaciones o últimos modelos. En este sentido, se calcula que casi el 80% de las ventas de smartphones del pasado año fueron por sustitución”, detalla Laure Cohen, cofundadora de Certideal.

Además, según estudios recientes se calcula que más de 29 millones de personas disponen de teléfonos inteligentes en nuestro país y que el 45% de los españoles decidió quedarse con su antiguo móvil como repuesto frente al 8% de quienes decidieron tirarlo o reciclarlo. Teniendo esto en cuenta, la empresa ha calculado que actualmente los españoles tienen más de 13 millones de móviles guardados de repuesto. Mientras que “sólo 2.32 millones de dispositivos fueron tirados o reciclados”, detalla la compañía.

Certideal estima que si estos 13 millones de dispositivos fueran reacondicionados para su venta se ahorrarían 156 millones de litros de agua limpia y se dejarían de emitir a la atmósfera 390 millones de kilos de dióxido de carbono.

“Es necesario que en vez de guardar nuestros viejos dispositivos nos concienciemos de la importancia que tiene para el medio ambiente reacondicionarlos o venderlos. Sacar estos terminales de nuestros cajones permitiría darles una segunda vida, ahorrando recursos naturales al planeta y reduciendo las emisiones contaminantes”, finaliza Cohen.