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Dos agentes de la policía de Estocolmo están siendo investigados después de que mataran a tiros a un joven con síndrome de Down que portaba una pistola de juguete. La víctima, también sufría autismo, y sus padres insisten en que era una persona totalmente pacífica.

El joven, de 20 años, salió de su casa sin supervisión de sus padres el miércoles por la noche, y al darse cuenta, los padres denunciaron la desaparición.
Los padres alegan que no podía hablar con claridad debido a su discapacidad y que siempre salía a la calle acompañado de un adulto. La madre del fallecido insiste en que su hijo era inofensivo. ''¿Qué estaba amenazando? Es como un niño de tres años, no haría daño a una mosca. ¡Era el hombre más bueno del mundo!''.

Cuando el joven se encontraba jugando en un paso de peatones y la policía intervino, este se negó a deponer el arma, y los agentes dispararon hasta acabar con su vida.