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Los desacuerdos alrededor de la forma del curado del Jamón de Teruel ha llegado hasta el Tribunal Supremo, hace ya seis años. La controversia estaban entorno a qué altitud deben secarse los jamones. Finalmente, ha llegado el fallo del Tribunal que ha decretado que los perniles deben de secarse a un mínimo de 752 metros sobre el nivel del mar. 

La empresa que llevó la cuestión al Tribunal, y que al final perdió el juicio, se encuentra en Peñarroya de Tastavins y se dedica a la actividad más de dos décadas. El secadero en cuestión se encuentra a 664 metros de altitud y, en 2012, con la modificación de la normativa del Consejo Regulador, se decidió que no se consideraba la media de altitud del término municipal, sino la altitud del punto en el que se encuentra el secadero. El mínimo establecido son 800 metros de altitud, aunque se concede un 6% de margen, que se traduce en un mínimo de 752 metros. 

Según 'ABC', el juicio pasó en 2016 en manos del Tribunal Supremo tras un fallo del Tribunal de Justicia de Aragón, que llevaba el caso.