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El líder del PP, Pablo Casado, advirtió este jueves al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de que no pasará “ni una” si percibe cesiones a los independentistas, y dejó claro de forma reiterada que hará valer los 134 escaños de su partido en el Congreso de los Diputados y la mayoría absoluta en el Senado para defender la unidad de España y oponerse a cualquier referéndum de autodeterminación, “mucho menos pactado”.

Casado compareció en rueda de prensa tras casi tres horas de reunión con Sánchez, la primera entre ambos desde el cambio en el Gobierno y en la dirección del PP, y lo hizo en la sala grande de la zona de prensa del Palacio de La Moncloa, la reservada tradicionalmente al Ejecutivo, debido a un “gesto” que ya Mariano Rajoy tuvo con Sánchez cuando le recibió y el entonces líder de la oposición compareció también en esa estancia.

Según Casado, fue una reunión “cordial en lo personal” pero también “exhaustiva” en las exigencias planteadas al Gobierno, sobre una premisa que destacó en varias ocasiones: el presidente del Gobierno no es líder del partido más votado en las elecciones, y el principal partido de la oposición tiene 50 escaños más en el Congreso y mayoría absoluta en el Senado.

Con ese escenario, Casado prometió una oposición “firme” pero también “responsable”. El PP, dijo a Sánchez, “va a colaborar lealmente” en la garantía de la unidad de España, en la defensa de las libertades, la igualdad y el Estado de Derecho, y en el respeto a la Constitución y a las instituciones.

Será leal y responsable, le dijo, para defender una política económica que garantice el crecimiento y la creación de empleo que se ha experimentado en los años de gestión del PP, y para que España mantenga “el prestigio que merece” en el ámbito internacional. Pero también, añadió, formulará exigencias que representan a la mayoría parlamentaria y de los españoles, por ejemplo en la “fortaleza frente al independentismo, sin apaciguamiento”, defendiendo a los servidores públicos, como el juez Pablo Llarena.

Reiteró, en ese sentido, que “no cabe ninguna cesión ni negociación” en cuestiones como la recuperación estructuras de Estado por parte de la Generalitat o la convocatoria de una consulta ni siquiera pactada. De hecho, explicó a Sánchez su propuesta de reformar el Código Penal para recuperar el delito de convocatoria de referéndum y “algunas otras cuestiones”.

“NO CABE APACIGUAMIENTO”

Sin querer desvelar lo que le dijo el presidente, insistió en que la posición del PP es no aceptar ninguna cesión, “contemporización ni diálogo con quienes quieren romper España”, por lo que espera que el Gobierno esté “a la altura de su responsabilidad” y vele por la unidad nacional, la igualdad y el cumplimiento de la ley.

De hecho, aseguró que si la Generalitat mantiene su hoja de ruta rupturista el PP solicitará la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña y pondrá su mayoría absoluta en el Senado a disposición del Gobierno para esa autorización. “No cabe apaciguamiento ni confianza en quienes han demostrado de forma reiterada que quieren romper la igualdad”, insistió.

En un momento dado, Casado recordó sus declaraciones, en aquel momento muy criticadas, de la que aplicación de ese precepto era “un aviso a navegantes” porque se podía volver a aplicar. Si la Generalitat repitiera una ley de desconexión con España o convocara un referéndum o un proceso constituyente, alertó, la oposición del PP sería “frontal, firme y sin complejos”.

Preguntado insistentemente por lo que le trasladó el presidente, Casado respondió: “me quiero fiar de que vaya a ir en esa dirección”, aunque el orden del día de la reunión entre Sánchez y el presidente de la Generalitat, Quim Torra, le preocupó “bastante”. Poco después precisó que lo había dicho de manera “muy elegante”. “He dicho que me quiero fiar por no decir que no me fío”, aseguró, antes de parafrasear a Carles Puigdemont y asegurar que no habrá periodo de gracia para el presidente del Gobierno si hay cualquier cesión al independentismo. “He mantenido mucho las formas pero periodo de gracia no he concedido”, reconoció poco después.

Casado no desveló si el presidente le habló de una posible reforma de la Constitución pero dejó claro que en su opinión “no se dan condiciones suficientes” para acometerla. Dijo, además, que el próximo día 17 de agosto, en el aniversario de los atentados terroristas en Barcelona, si el Rey acude a los actos de conmemoración el PP no tolerará “ningún espectáculo de quiebra de su seguridad ni ultrajes a su figura”.

Dijo también al presidente que el PP no admitirá “ningún acercamiento” de presos de ETA y presentará una propuesta de ley para garantizar la memoria, la dignidad y la justicia para las víctimas, impidiendo por ejemplo actos de homenaje como el que se podría celebrar tras la salida de prisión de Santi Potros el próximo día 5 de agosto.

INMIGRACIÓN

Hablaron también de inmigración, y en ese ámbito Casado defendió su “doble posición” de garantizar la seguridad de las fronteras y el apoyo a los agentes frente a cualquier agresión, por ejemplo mediante la Ley de Seguridad Ciudadana, y cooperación con los países de origen para evitar que los inmigrantes sean “extorsionados” y forzados a saltar las vallas o arrojarse al Mediterráneo.

Pidió no caer en “demagogia” ni en “buenismos” pero sí reclamó la solidaridad con países como Marruecos, Mauritania o Senagal, que ayudan a controlar los flujos procedentes del Sahel y los países subsaharianos. Esa compatibilidad, dijo respondiendo a las críticas contra él, no es xenofobia sino “responsabilidad”. España es un país solidario, añadió, y la izquierda no tiene “el monopolio de los buenos sentimientos”.

Preguntado sobre la intención del Gobierno de exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos, Casado reiteró que no será quien defienda ese edificio “ni a quien está enterrado ahí dentro”, tanto por cuestiones personales y familiares como ideológicas, pero pidió mirar adelante, en lo que España tiene que hacer los próximos cuarenta años y no en lo que pasó hace cuarenta años.