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Los científicos analizaron la temperatura observada y los datos de precipitación de principios y finales del siglo XX en Estados Unidos, y descubrieron que las regiones más propensas a las sequías se calentaron más de cuatro veces más rápido que las áreas del sur y el noreste del país, que tienen condiciones climáticas cercanas a la media.

Además, los modelos climáticos mostraron un cambio significativo de calentamiento en los Estados del sur entre finales del siglo XX y principios del siglo XXI. Detrás del incremento de las sequías pueden estar cambios simultáneos en el vapor de agua en la atmósfera.

“La humedad del suelo puede eliminar el calor superficial por evaporación, pero si la tierra está seca no hay posibilidad de transportarla, lo que aumenta la temperatura local”, subraya Felicia Chiang, autora principal del estudio, que recalca: “Las condiciones atmosféricas pueden influir en el suelo, y argumentamos que están configurando las temperaturas que experimentamos durante las sequías”.

Los resultados de los modelos climáticos apuntan a una mayor cantidad de sequías y olas de calor simultáneas, lo que puede desencadenar incendios forestales y la pérdida de rendimiento de los cultivos. Temperaturas anormalmente altas del verano han causado fuegos en diferentes partes del planeta, como California, Escandinavia y Grecia.

Segun el estudio, los incendios superiores a kilómetros cuadrados se han septuplicado anualmente en las últimas tres décadas en el oeste de Estados Unidos, periodo en que la superficie quemada ha crecido en mas de 350 kilómetros cuadrados al año. Esta tendencia alcista probablemente continuará debido al calentamiento global y al crecimiento de la población.

“Las olas de calor y las sequías tienen un impacto significativo por sí mismas, pero cuando ocurren simultáneamente sus efectos negativos se agravan”, apunta Amir AghaKouchak, profesor asociado en la Universidad de California en Irvine, quien añade: “Se espera que ambos fenómenos, que se intensifican debido al calentamiento climático, tengan consecuencias cada vez más dañinas para la agricultura, la infraestructura y la salud humana”.