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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reunirá esta tarde, a partir de las 17.00 horas, con el líder del Partido Popular, Pablo Casado, con quien quiere abordar cuestiones de Estado, en las que espera que el PP haga una oposición leal.

En esta primera reunión entre ambos desde la elección hace diez 10 de Casado como presidente del PP, Sánchez pretende tratar temas “cruciales” para España que a su juicio deberían estar fuera del debate partidista, según fuentes gubernamentales.

Desde Moncloa se cifra hasta en cinco los temas en los que el presidente buscará una posición común con Casado, que van desde la Unión Europea, la violencia de género y la cuestión territorial (Cataluña) hasta la inmigración, pasando por las infraestructuras como elemento vertebrador del país.

INMIGRACIÓN

La situación migratoria será una de las cuestiones que el presidente pondrá encima de la mesa para cerrar una posición de país, porque entiende que esta situación debe tratarse fuera de la lucha partidista para que España continúe dentro del eje de países europeos que apuestan más por la solidaridad y una respuesta común a este desafío.

La reunión entre Sánchez y Casado no ha sido preparada como una reunión oficial de trabajo, y por lo tanto no cuenta con orden del día ni agenda de temas, sino que se trata de un primer contacto entre los dos líderes de los principales partidos políticos. Está previsto que al término de la misma,el líder del PP comparezca en rueda de prensa en Moncloa.

ENFOQUE DEL PP

Ayer, miércoles, la portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Dolors Montserrat, admitió que fue Casado quien pidió la reunión tras ser elegido presidente del PP el Congreso extraordinario celebrado el 20 y 21 de julio.

Para Montserrat, “es norma” que se produzca este encuentro “de cortesía”, pero auguró que servirá también para “hablar de muchos puntos”. Entre ellos, quiso mencionar el “refuerzo de las instituciones” y “la defensa de la unidad de España”, así como “continuar en la senda de crecimiento y creación de empleo”, lo que dio a entender que éstas son algunas de las prioridades para el PP.

La portavoz parlamentaria desveló además que Casado va a proponer a Sánchez una reforma de la Ley del Indulto para “que no puedan ser indultados los delitos de rebelión y de sedición”, reforzar el Código Penal y las instituciones frente a los independentistas catalanes y adaptar la Ley de Símbolos a la resolución del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de hace unos días que prohibió a los ayuntamientos independentistas desplegar esteladas, porque los espacios públicos son de todos.

Horas después, fue el propio Casado quien, durante su visita a centros municipales de acogida de inmigrantes en Algeciras, añadió la política migratoria como una de las cuestiones que propondrá a Sánchez que “los dos partidos fundamentales” puedan “hablar y tener posiciones comunes dentro de la responsabilidad”.

El presidente popular también avanzó que va a plantear al jefe del Ejecutivo que España cumpla con sus compromisos económicos con la UE, que no haya “ningún tipo de acercamiento” de presos etarras al País Vasco, que tampoco se produzca “ninguna cesión al chantaje de los independentistas” y que España no se refugie en el “aislacionismo” en temas internacionales como el proteccionismo comercial de algunos países o los conflictos en Nicaragua o Venezuela.

PRIMER ENCUENTRO INSTITUCIONAL

El presidente del Gobierno ha tardado 10 días en cuadrar su agenda para recibir a Casado tras ser elegido este líder del principal partido de la oposición, aunque ambos hablaron por teléfono el mismo sábado en el que fue elegido.

Cuando Sánchez fue elegido como secretario general del PSOE por primera vez, en julio de 2014, el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le recibió un día después de que el Congreso Extraordinario del PSOE ratificase su nombramiento.

La segunda vez, Rajoy dejó pasar mes y medio, hasta el 6 de julio del año pasado, para recibir a Sánchez, tras ser reelegido este secretario general del PSOE en las primarias que se habían celebrado el 21 de mayo.

Entre una cita y otra hubo disputas por la Presidencia del Gobierno en dos elecciones, una renuncia de Rajoy, una investidura fallida de Sánchez y la dimisión del dirigente socialista, tras la cual el PSOE permitió el último Ejecutivo de Rajoy.

Sin embargo, las relaciones entre Rajoy y Sánchez tras la segunda etapa del hoy presidente del Gobierno al frente del PSOE fueron sustancialmente distintas a las tensas de la primera etapa. La crisis política en Cataluña derivó en constantes contactos entre ambos para, desde sus diferencias políticas, armar una respuesta conjunta en defensa del Estado ante el desafío independentista.

La moción de censura que el PSOE presentó contra Rajoy y que llevó a Sánchez a la Presidencia del Gobierno enfrió esa relación y no han vuelto a hablar desde la salida de Rajoy de Moncloa.