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El condenado, que era jefe de la unidad administrativa de Tráfico de Zaragoza, ha sido condenado a cumplir cuatro años de prisión por haber grabado a sus compañeras de trabajo. El individuo colocó cámaras ocultas bajo las faldas de sus compañeras de trabajo, que tenían que acudir del despacho del hombre para cumplir los trámites del trabajo que desempeñaban ahí.

El caso salió a la luz por una denuncia interna que fue investigada por la Policía Nacional. En los registros, la policía encontró más de 5.200 archivos fotográficos y 244 vídeos.

Durante la celebración del juicio, el acusado se defendió diciendo que los dispositivos de grabación los tenían instalados en esas zonas porque temía ser víctima de coacciones o incluso agresiones, se veía atemorizado por su trabajo.

Finalmente el acusado fue considerado culpable de 14 delitos contra la intimidad, por lo que fue condenado a cuatro años de cárcel y unas indemnizaciones que suman casi 40.000 euros.