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La amenaza de Pedro Sánchez de imponer un impuesto a la banca comienza a tener sus primeras consecuencias. Ayer, el consejero delegado del Banco Santander, José Antonio Álvarez, cargó con dureza ante esta posibilidad. 

En declaraciones recogidas por `El País´, Álvarez manifestó que el impuesto situaría a las entidades españoles en una posición de desventaja frente a las multinacionales de otros países. Además, el consejero añadió que el impuesto “perjudicaría a los accionistas del Santander”. Ello podría hacerles replantearse su “estructura legal”.

Ante las insistentes preguntas de los periodistas, Álvarez afirmó que “no estaba hablando de un cambio de sede”. “Es una posibilidad”, continuó, “pero no creo que sea el camino”, reconoció según fuentes del mismo medio. 

Además, el banco anunció ayer sus resultados trimestrales, con unas ganancias de 3.752 millones de euros hasta junio, un 4% más.