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La SEN subrayó que cada año se producen más de nueve millones de muertes atribuibles al aire contaminado, así como más de tres millones de muertes prematuras anuales en el mundo, 27.000 de ellas en España. Además, cerca del 90% de la población mundial respira aire con niveles superiores a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobre todo debido a la contaminación dprovocada por el tráfico.

El doctor Juan Carlos Portilla, vocal de la SEN, explicó que “los efectos que tiene la contaminación ambiental en la salud son numerosos y en ningún caso los podemos reducir a la salud pulmonar. En los últimos años son muchos los estudios que han encontrado evidencias significativas sobre cómo la contaminación del aire afecta a cerebro y cómo está dañando la salud neurológica de la población”.

“Las partículas contaminantes que entran en nuestro cuerpo, principalmente a través del sistema respiratorio y digestivo, llegan al cerebro a través de torrente sanguíneo y la lista de efectos negativos que pueden generar en nuestra salud neurológica es amplia: desde diversos problemas vasculares que afectan a nuestro cerebro hasta estrés oxidativo, respuestas inflamatorias, deterioro de los mecanismos de protección de la barrera hematoencefálica o daños en las células cerebrales o en el material genético, que no solo producen enfermedades neurológicas sino que también envejecen nuestro cerebro”, añadió.

Pero no solo la contaminación del aire es un factor de riesgo para las enfermedades neurológicas. La SEN ya advirtió en 2012 de la alta neurotoxicidad de ciertos productos químicos a los que se ven expuestos los españoles en su puesto de trabajo. Se estima que el 17,6% del total de los trabajadores españoles manipula contaminantes químicos y que el 22% de los trabajadores europeos inhalan humos y vapores durante una cuarta parte de su vida laboral, que es la vía de absorción de sustancias neurotóxicas más frecuente.

El doctor Portilla destacó que “la exposición a neurotóxicos afecta a los procesos celulares que intervienen en el transporte de membrana y a las reacciones intracelulares, interfiriendo en la neurotransmisión. Además, también pueden atravesar la barrera hematoencefálica, afectando directamente al sistema nervioso”.