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Este estudio, publicado en el último 'Apuntes de Opinión Pública' de Funcas, incide en el hecho de que la opinión de los españoles está dividida entre quienes consideran la inmigración como un problema (26%), como una oportunidad (26%) o como ambas cosas a la vez (33%).

En cambio, la media europea de la percepción de la inmigración como problema (38%) casi dobla a su consideración como oportunidad (20%).

También llama la atención que mientras el 60% de los españoles cree que la presencia de inmigrantes en la sociedad tiene un impacto económico positivo, la media europea se sitúa en el 51%.

Además, más de tres cuartas partes (78%) opinan que ayudan a cubrir puestos de trabajo para los cuales cuesta encontrar candidatos españoles, superando la media europea del 72%.

Sin embargo, el desempleo en España se hace notar en las ambivalencias de la opinión en cuanto a la inmigración: un 48% de los españoles está de acuerdo con que los inmigrantes quitan puestos de trabajo a los autóctonos, frente al 39% de los europeos.

Al margen de los efectos en la economía, el 67% de los españoles valora positivamente la contribución cultural de los inmigrantes, un porcentaje que supera también la media europea (61%). Por el contrario, las afirmaciones sobre los efectos negativos de la inmigración en la sociedad tienen menor calado en España: el 41% de los encuestados considera que los inmigrantes son una carga para el sistema de bienestar, frente al 56% de los europeos.

En cuanto a la gestión de la inmigración, los europeos elevan la responsabilidad a la UE. En el caso de los españoles, más de una cuarta parte (27%) menciona la inmigración al ser preguntados por los principales temas que afronta la región. Por el contrario, ante la pregunta sobre los principales problemas a nivel nacional, solo el 6% de los encuestados -muy por debajo de la media europea del 21%- cita los flujos de población como una de las primeras preocupaciones, por detrás del desempleo, la economía, la sanidad, la educación y las pensiones.