Compartir

Los “deseos escondidos” de los compromisarios que participarán hoy y mañana en el Congreso Extraordinario del Partido Popular decantarán la balanza a favor de Soraya Sáenz de Santamaría o de Pablo Casado, que llegan a esta cita inmersos en una “guerra de nervios” y de cifras, pues ambos venden que tienen los apoyos necesarios para hacerse con la Presidencia de la formación.

En total, 3.082 compromisarios (522 natos y 2.560 electos) deberán decantarse por uno de los dos candidatos, ya que la ansiada lista de unidad que reclamaba un sector mayoritario del PP y en la que ha insistido hasta la saciedad Sáenz de Santamaría ha quedado en un anhelo al verse Casado “muy fuerte” para dar la batalla hasta el final.

En las últimas horas de la campaña electoral interna, el entorno del que fuera vicesecretario general de Comunicación del PP cifró en un 71% sus apoyos (2.198 compromisarios) y se aventuró a decir que su rival en las primarias no superará el 25% de los respaldos (777 delegados), mientras que constató que al cónclave llegarán un 4% de indecisos (107).

La candidatura de Sáenz de Santamaría, que previamente había cifrados sus respaldos en el 63%, interpretó que los datos de los contrarios son “fantasiosos”. Aseguraron que han sido muy “prudentes y conservadores” en sus análisis. En el peor escenario, transmitieron a Servimedia desde el entorno de la exvicepresidenta, tendrían “un colchón de 400 delegados”.

PIQUES

El equipo de Sáenz de Santamaría incluso llegó a ironizar con que Casado está contando con su voto en la elección del sábado. “Se piensan que hay 6.000 compromisarios”, trasladaron a esta agencia, intentando hacer ver que los contrarios “se han picado” y necesitan “jugar a la escenificación” porque están “muy nerviosos”.

Las fuentes consultadas alertaron de que personas de la candidatura de Casado levantaron los teléfonos a última hora de la tarde para “convencer” a los compromisarios que apoyan a la exvicepresidenta, el mismo comentario que trasladaron desde el otro equipo. Y fueron más allá los afines al que fuera vicesecretario de Comunicación: “Están pidiendo por favor a los compromisarios que no se manifiesten a favor de Pablo”.

Desde el entorno de Casado comentaron a Servimedia que su triunfo es “claro”, más aún tras constatar un importante aluvión de apoyos desde el PP gallego. Creen que “acarician” la victoria por el apoyo de afines al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que no se ha posicionado públicamente pero dan “por descontado” que está de su parte.

Los principales valedores del diputado por Ávila se preguntan “cómo va a luchar Soraya contra la ola que ha generado Pablo hoy en Aragón, Galicia, Extremadura, Cataluña, Madrid, Murcia y la mitad de Andalucía”. Los afines a la que fuera 'número dos' de Mariano Rajoy en el Gobierno responden que su victoria es “contundente” en Andalucía, Comunidad Valenciana y Castilla y León.

FACTOR MENTIROSO

Ambos equipos denuncian “fuertes presiones” en las primarias y aseguran que sus adversarios en esta contienda no están contabilizando de forma correcta el “factor mentiroso” y “los deseos escondidos” de los compromisarios, que son delegados de la militancia que tienen “aspiraciones políticas” y por ello muchos no quieren “enfrentarse” a ninguno de los candidatos.

Las fuentes consultadas del entorno de la exvicepresidenta indicaron que es el equipo de Casado el que padece un mayor “voto oculto” porque han llegado “a presionar tanto” que han puesto a los delegados en un compromiso. Aseguran que hasta altos miembros del que fuera responsable de Comunicación les han llamado por si “las cosas salen mal”. Terminaron la campaña seguros de sus datos, aunque los más comedidos trasladaron a Servimedia que el resultado puede ser “más ajustado” de lo previsto.

Mientras tanto, los afines a Casado remarcaron que es a la exvicepresidenta a la que más afecta ese “voto mentiroso”. Se escudan en que el delegado “teme enfrentarse al poder” que está representado en el otro 'bando'. No quieren integración previa, a pesar de ser los segundos clasificados en la votación del 5 de julio, porque se ven realmente cerca del poder orgánico de Génova.

En el cierre de campaña en Madrid, Casado se enorgulleció de haber logrado su objetivo inicial: “ilusionar a gran parte de los compromisarios”, y presumió de haber integrado en su candidatura al resto de aspirantes al liderazgo del PP que no pasaron el primer corte (María Dolores de Cospedal, José Manuel García-Margallo, José Ramón García-Hernández y Elio Cabanes).

PAPEL MUJER

Casado prometió integrar a Sáenz de Santamaría y a su equipo en cuanto gane el Congreso Extraordinario. “Yo no soy mujer, pero contaré con muchas mujeres, pero no por serlo sino porque son muy válidas”, dijo replicando a Sáenz de Santamaría, que reivindicó en los últimos días de campaña su condición de mujer y defendió “que ha llegado la hora” de que haya una presidenta del Gobierno.

“Vamos muy bien”, insistió Casado, al tiempo que remarcó que él ha sido “el único que ha hablado de ideas y ha trasladado una oposición firme” al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Precisamente, esta candidatura critica que la que fuera ministra de la Presidencia “no se ha quitado el traje de Gobierno” y ha llevado un perfil institucional en vez de armar un proyecto ideológico y defender los valores que el PP requiere.

Sáenz de Santamaría también eligió Madrid, un enclave donde Casado se impuso notoriamente en la primera votación, para cerrar la campaña interna. A micrófono abierto se declaró “muy realista” y aseguró que es ese realismo el que le lleva al “optimismo”. “Queremos un partido unido, fuerte y ganador”, proclamó, y volvió a transmitir su mantra de campaña: el “enemigo” es Sánchez.

Ironizó con los compromisarios que dice tener Casado: “Me decía una persona de mi equipo que con sus cálculos tendríamos que duplicar el número de compromisarios para que le cupieran sus quesitos”. Volvió a presumir de ser la “candidata de las bases” y mostró su confianza en que los compromisarios sabrán elegir el sábado al líder que mejor oposición pueda hacer y más posibilidades tenga de ganar las elecciones.

Así las cosas, no fueron pocos los cargos que en privado transmitieron que realmente “se va a ciegas” en un proceso inédito para el PP, ya que es la primera vez que se somete a unas primarias a nivel nacional. La “prueba del algodón”, la verdadera, será en la votación del sábado, pues este viernes será el día del adiós a Rajoy.