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Pablo Casado, candidato a la Presidencia del Partido Popular, proclamó este miércoles que quiere “ser la nueva derecha” de España y sin moverse de ese sitio trabajar para “ampliar el centro electoral”. Además, vaticinó que el PP arrinconará a Ciudadanos al “centro-izquierda” si marca “claramente el territorio” ideológico.

El segundo clasificado en la votación de la primera vuelta de las primarias hizo estas consideraciones en una entrevista en Esradio recogida por Servimedia, donde apostó por ampliar la influencia del PP, porque “o los partidos políticos cambiamos o nos cambian”.

“Si el PP sale del Congreso Nacional marcando claramente el territorio del centro-derecha, Cs serán los que vuelvan al centro-izquierda a disputar ese territorio a Pedro Sánchez”, auguró. “Ese es mi plan respecto a Cs”, expuso Casado, convencido de que va a ganar y será el próximo líder del PP.

Como su proyecto “difiere mucho” del de Soraya Sáenz de Santamaría, su contrincante en estas primarias, defendió que sean los compromisarios los que decidan el futuro liderazgo del PP en el cónclave de la sucesión del 20 y 21 de julio. Admitió, eso sí, que esta segunda vuelta le resulta “mucho más incómoda” por “esto de las llamadas” cuando él prefiere “el contenido”.

“Escucho mucho que una mujer tiene que ser presidenta del Gobierno, o no”, expresó Casado, para quien comprar que “el debate de género es un plus” supone no hacer honor a los principios del PP. “A lo que me opongo es a que nos dividan en base a nuestras propias características”, declaró.

No quiso “llevar la contraria” a su interlocutor cuando se le sugirió que el Comité Organizador del Congreso está faltando a la neutralidad del proceso y negó haber recibido formalmente peticiones para que se integre en la candidatura de Sáenz de Santamaría por parte de los barones territoriales.

Recordó que la exvicepresidenta defendió cinco antes de la celebración de la primera vuelta de las primarias que “las normas estaban para cumplirse” y en ello se centró para justificar que irá hasta el final. “Yo no asumo ningún problema anterior territorial ni ideológico”, dijo sin mentar directamente a Sáenz de Santamaría.

Ante las críticas que recibe por la falta de experiencia, respondió que prefiere emprender este camino sin “malas mochilas” a su espalda. “Sáenz de Santamaría ya era vicepresidenta del Gobierno con mi edad”, recordó, al tiempo que reivindicó que “la gente lo que quiere es un liderazgo político”.

“Y sólo estoy escuchando contenido y programa de partido por parte de esta candidatura”, espetó, antes de remarcar que le “encantaría” saber qué propuesta fiscal, educativa, territorial o internacional tiene Sáenz de Santamaría. “Si seguimos con luces cortas y vuelo raso, ¿cómo se va a implicar la gente en política?”, se preguntó.