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Soraya Sáenz de Santamaría, candidata a la Presidencia del Partido Popular, juzgó este miércoles “artificial” que su contrincante en las primarias, Pablo Casado, cifre en más de 2.000 de los 3.184 compromisarios con derecho a voto los que le apoyarán en el Congreso Extraordinario en el que se elegirá al sucesor de Mariano Rajoy.

Así se pronunció en una entrevista en Antena 3 rescogida por Servimedia, después de la gran expectación que generó la cena del Grupo Popular para celebrar el fin de sesiones parlamentarias, en la que se fotografió a Sáenz de Santamaría y a Casado hablando sonrientes.

“Muy bien, fue normal; esas cenas conviene que sean distendidas”, explicó. Pero ayer estuvieron “muy poquito tiempo” y por ello tendrán que “seguir trabajando y buscar una fecha” para reunirse, según la exvicepresidenta del Gobierno.

Aseguró que no le consta un acuerdo entre Casado y Cospedal y puntualizó que los compromisarios son “libres”, al igual que lo fueron los afiliados que eligieron a su proyecto por encima del segundo clasificado. Dicho esto, recordó que el PP siempre ha defendido que gobierne la lista más votada y en ello se basó para insistir en su propuesta de integración.

“Muchos afiliados y compromisarios nos lo piden”, sostuvo, al tiempo que tildó de “artificial” que Casado se atribuya más de 2.000 apoyos cuando cada día hay nuevos actores hablando y decantándose. Puso como ejemplo Ceuta, donde el partido apoyó a Cospedal y ayer Juan Vivas decidió que en esta segunda votación “quería apoyar a la lista más votada”.

Por ello, dijo que le gustaría “que con esto de las cifras tuviéramos todo cuidado” porque lo que pasó en la primera vuelta no fue “un empate técnico”. Se refirió en concreto a que ella fue la única que superó la barrera de los 20.000 apoyos y alertó de los riesgos de contar compromisarios cuando el voto es secreto y cuando “mucha gente que votó a Dolores” se manifiesta ahora partidaria de su candidatura.

Es más, señaló que el 63% de los afiliados que se inscribieron para votar el pasado jueves lo hicieron a favor de una mujer. Todo ello le llevó a decir que Casado está “en la exageración” y a incidir en que “cada uno puede tener sus ambiciones personales, pero los afiliados ya han hablado”. Aseguró que ella habría “ayudado” a la lista más votada si hubiese quedado en segunda posición.

Se refirió directamente al expresidente José María Aznar para rescatar un dato: en 1996 gobernó tras sacar “poco más del 1%” a Felipe González, que “no le discutió” su victoria. Ahora, rememoró, “tenemos una diferencia del 2,6%” y eso que había seis aspirantes al liderazgo de la formación. “Las barreras son las que son”, adujo la exministra de Presidencia.

Aprovechó para transmitir que tiene “un gran respeto intelectual” a Aznar y que por eso le escucha a pesar de las críticas públicas que ha hecho al Gobierno de Rajoy y, en concreto, a la 'operación diálogo' con Cataluña que ella misma pilotaba. “Creo que Aznar conoce muy bien la situación en Cataluña, él ha hablado en muchas ocasiones con nacionalistas, gobernó con ellos en 1996 y sabe lo que es y sabe lo que se puede dialogar y lo que no”, apostilló.