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La familia de la joven secuestrada en Perú por Steven
Manrique ha pedido la custodia temporal de su nieto, nacido en cautiverio, si la joven  no decide volver a España.

El pasado 5 de julio, la policía peruana localizó a Patricia
Aguilar secuestrada en un campamento de una secta gnóstica. La joven se
encontraba en un zulo desnutrida y con un bebé en mal estado y lleno de
picaduras de insectos.

Los padres de Patricia han pagado de su bolsillo el
operativo policial realizado en la selva peruana y han asegurado que se sienten
desamparados por el Gobierno español, después de que se conociese que su hija se
encontraba raptada en Perú en  pésimas condiciones y tras haber realizado sus
respectivas denuncias en ambos países, tanto en el país natal de la joven como
en Perú, donde se encontraba bajo las órdenes de Steven Manrique.

Desde que se abrió la investigación, la policía ha detectado que el líder de la secta no sólo consiguió captar a Patricia sino que lo
intentó también con una joven de Guipúzcoa. Su modus operandi siempre era el
mismo, las convencía por las redes sociales, las embaucaba y las sometía a
agresiones.