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Pablo Casado, candidato a la Presidencia del Partido Popular, emplazó este lunes a los aspirantes que no pasaron a la segunda fase del proceso congresual (María Dolores de Cospedal, José Manuel García-Margallo, José Ramón García-Hernández y Elio Cabanes) a posicionarse públicamente sobre su opción favorita para asumir las riendas de Génova.

En una entrevista en la Cope, Casado vio positivo que los compañeros que se quedaron a mitad de camino en la carrera hacia el liderazgo digan si le prefieren a él o a Soraya Sáenz de Santamaría. “En eso estamos”, transmitió el que fuera vicesecretario general de Comunicación con Mariano Rajoy.

Es más, remarcó que “hay cinco candidaturas que estamos de acuerdo en lo esencial”, esto es, en un “modelo de partido y de sociedad para España”. En su candidatura, insistió, “todo el mundo cabe” y destacó la “línea programática y de partido” que le une con María Dolores de Cospedal. Pero, si gana Sáenz de Santamaría aseguró que contará con “todo” su respeto y “sin pedir nada a cambio”.

Defendió con vehemencia que sean los compromisarios en el Congreso Extraordinario del 20 y 21 de julio los que resuelvan quién será el líder nacional del PP, a pesar de que aumentan las voces que pidan que la disyuntiva se resuelva antes del cónclave a través de la integración. Según Casado, el PP “necesita esa confrontación” y debatir sobre el futuro modelo.

A su juicio, sería una “conjura palaciega” que ahora se acuerde una candidatura sin esperar a esta segunda vuelta. “Sinceramente es un debate que me sorprende”, expresó, y fue más allá al considerar que “empieza a molestar a los compromisarios” que se diga que no deben decidir entre las dos opciones que han pasado el primer corte. “No es bueno deslegitimar las normas que nos hemos dado”, apostilló.

En cuanto a la posibilidad de celebrar un cara a cara con Sáenz de Santamaría, respondió que el debate ideológico es “sano” e “imprescindible” en un momento en el que el PP ha de tener “las cosas muy claras y los principios muy firmes” para hacer la oposición al Gobierno de Pedro Sánchez. “La política en España necesita ideología”, reflexionó.