Compartir

Pablo Casado, candidato oficial a la Presidencia del Partido Popular, abogó esta noche por ir hasta el final y disputarse el liderazgo de la formación con Soraya Sáenz de Santamaría en el Congreso Extraordinario del 20 y 21 de julio. Para imponerse, tendió directamente la mano a María Dolores de Cospedal, que se queda ya al margen de la carrera sucesoria a pesar de contar con el 25,92% de los apoyos de los afiliados que han votado.

En rueda de prensa en la sede nacional del PP y tras hacerse con el 34,30% de los 53.305 votos emitidos por los afiliados, celebró su “excelente resultado” y se enorgulleció de “llevar la ilusión a miles de compañeros del PP con un proyecto que basaba toda su iniciativa en la unidad”. “Si yo gano, nadie pierde”, dijo recordando el que ha sido su mantra en campaña.

Un total de 1.546 los votos le separan de Sáenz de Santamaría, que concitó el 36,95% de los apoyos, pero para Casado se trata de un resultado “muy reñido” y “muy igualado” y por ello abogó por ir a la segunda vuelta independientemente del resultado obtenido en la votación. Su objetivo, se reafirmó, es plantear su proyecto “hasta el final”.

Además, Casado resaltó que se trata de un proyecto “compartido” con otros que no han pasado el primer corte. En su candidatura, subrayó, cabe “todo el partido”, y en concreto mentó a María Dolores de Cospedal porque mantienen una “excelente” relación. “Hay líderes con los que comparto una visión de futuro de España”, manifestó.

Así las cosas, ambicionó integrar a compañeros que no han pasado el primer corte en su proyecto para dar la batalla hasta el final, en el Congreso Extraordinario del 20 y 21 de julio en Madrid. Adujo que esto es lo que dictan las normas internas del PP y “la doble vuelta es democrática y está en el sistema electoral de muchos de los países más desarrollados del mundo”.