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Patricia Aguilar desapareció en Elche el día 7 de enero de 2017. Las investigaciones emprendidas por Alberto, su padre, le llevaron a viajar hasta Perú el pasado 9 de junio donde consiguió impulsar una investigación contra Félix Steven Manrique, una especie de líder de un “grupo gnóstico” por trata de personas. Según Alberto, Manrique era el principal responsable de la desaparición de su hija, menor de edad en aquel entonces.

El miércoles, la policía peruana detenía a Manique en una casa de la selva de San Martín de Pangoa a 500 kilómetros de donde se vio por última vez a su hija, ha informado 'El Periódico'.

Junto al gurú se encontraron a otras dos mujeres de origen peruano cuya desaparición también había sido denunciada por sus familias. Posteriormente, Aguilar fue localizada a una hora de distancia en otra casa donde cuidaba de los hijos de las mujeres localizadas junto a Manrique y de otro bebé más, el suyo, que nació el 28 de mayo. Su familia desconocía que estuviera embarazada.

Tal y como aseguraron allegados de los padres de la joven, Manrique se hacía llamar 'Príncipe Gurdjieff ' y era seguidor de las teorías apocalípticas, orientador espiritual e incluso cirujano, ofrecía sus servicios para para realizar pequeños retoques estéticos a quien quisiera mudarse con él a Lima.

Según la abogada de SOS Desaparecidos, Maite Rojas, la familia se aferra a que era menor de edad cuando la joven fue captada para poder recuperarla, porque el Código Penal español no reconoce como delito el abuso de debilidad ejercido por grupos coercitivos.

“Después de tanto tiempo en el grupo está totalmente anulada, es otra persona. La hemos rescatado, pero no la hemos recuperado, el daño ya está hecho”, asegura la prima de Patricia y portavoz de la familia, Noelia Bru.

En febrero de año pasado, Aguilar se presentó en el consulado español en Lima acompañada por Manrique, donde aseguró que se encontraba en el país de forma voluntaria y que no pertenecía a ninguna secta.