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El aumento de la vegetación causado por las abundantes lluvias primaverales y las altas temperaturas propiciadas por el cambio climático han ocasionado un incremento de la proliferación de garrapatas en el campo y en entornos rurales, según alertó este martes la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla).

La entidad recordó que las garrapatas son transmisoras de un alto número de enfermedades, tales como la anaplasmosis, la enfermedad de Lyme y la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, entre otras. Esta última reportó en 2016 su primera víctima mortal en España: un hombre que se vio contagiado por la picadura de una garrapata en Ávila sin haber viajado al extranjero. Se trata del primer caso autóctono de esta enfermedad, siendo el segundo el de la enfermera que lo trató.

La directora general de Anecpla, Milagros Fernández de Lezeta, afirma que el calentamiento global es “la causa principal de la llegada de este virus a nuestro país”. “Los otoños cada vez más tenues, los inviernos sin hielo y los veranos con temperaturas cada vez más elevadas constituyen el caldo de cultivo idóneo para la proliferación de este tipo de artrópodos y de las enfermedades que transmiten”, explica Fernández de Lezeta.

Anecpla recomienda extremar las precauciones en el campo para evitar la picadura de estos parásitos. Fernández de Lezeta aconseja utilizar “ropa protectora adecuada, que deje visible la menor superficie de piel posible, con pantalones largos y botas”, así como vestir “una camiseta por dentro del pantalón”.

El riesgo no existe exclusivamente en ámbitos rurales; las garrapatas pueden trasladarse fácilmente a las ciudades a través de las mascotas o de las propias personas. A fin de evitar los problemas que conlleva sufrir una plaga, Anecpla aconseja extremar los tratamientos de control y prevención de esta especie. La directora general de la asociación insiste en la importancia de que sea “una empresa de control de plagas” quien realice este servicio “de forma profesional”.