Compartir

Los comerciantes empezarán a cobrar a los consumidores entre 5 y 15 céntimos por cada bolsa de plástico, por lo que dejarán de ser gratuitas salvo las que son muy ligeras o las gruesas que contengan al menos un 70% de plástico reciclado.

Así se recoge en un real decreto aprobado por el Consejo de Ministros y en el que estuvo trabajando durante los últimos meses el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente con el fin de incorporar al ordenamiento jurídico español una directiva europea de 2015 que pretende rebajar el consumo de bolsas de plástico ligeras no biodegradables para que no acaben en los océanos.

La Directiva 2015/720 deja a los países de la UE elegir entre garantizar que estará prohibida la distribución gratuita de las bolsas de plástico ligeras en los comercios a partir de 2019 o tomar medidas para reducir su consumo a un máximo de 90 bolsas por persona y año al final de 2019, y a 40 bolsas por persona y año al concluir 2025.

El real decreto adelanta a este 1 de julio la prohibición de la entrega gratuita de bolsas de plástico en los comercios y por que los comerciantes cobren un precio orientativo entre los 5 y los 15 céntimos, salvo las bolsas muy ligeras por razones de higiene o por contener alimentos a granel, como fruta, carne, pescado, etc., y las bolsas gruesas (de más de 50 micras de espesor) que contengan al menos un 70% de plástico reciclado.

A partir del 1 de enero de 2020 estará prohibida la entrega de bolsas de plástico fragmentables por contener aditivos y causar un mayor impacto ambiental, y todas las bolsas gruesas deberán contener al menos un 50% de plástico reciclado.

Desde 2021 quedarán prohibidas de la circulación las bolsas de plástico ligeras o muy ligeras que no sean compostables, de manera que entonces sólo circularán las bolsas compostables y las biodegradables.

Detrás de esta decisión del anterior Gobierno está evitar que los residuos de plástico lleguen al medio natural. De hecho, cada año acaban en los océanos entre 5 y 13 millones de toneladas de plásticos y las bolsas de plástico se encuentran entre los 10 artículos de plástico presentes en las basuras marinas.

“CAMBIAR DE HÁBITOS”

Representantes de consumidores, comerciantes y ecologistas se muestran favorables a que la mayoría de las bolsas de plástico dejen de ser gratuitas a partir de este domingo, según han manifestado varios expertos en un debate que forma parte del proyecto #Biolíderes, desarrollado por Servimedia con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica.

El portavoz de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), Enrique García, defendió la búsqueda de “un equilibrio entre la comodidad y un consumo responsable y respetuoso con el medio ambiente”, y aseguró que los consumidores mantienen “una actitud positiva” desde que las bolsas se cobran en determinados establecimientos.

“Están a favor sobre todo cuando se les explica bien el beneficio que eso tiene. Es necesario cambiar de hábitos y no se hace de la noche a la mañana, pero si se le pregunta a los consumidores, en general, si quieren hacer un consumo más responsable y con mejor impacto en el medio ambiente están a favor”, aseguró.

El presidente de la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Chamartín (Madrid), Miguel Rodríguez, se mostró “totalmente a favor” del cobro por las bolsas de plástico e incluso anunció que la organización a la que representa está “a punto de aprobar” una decisión por la cual los comercios de ese distrito madrileño podrían sustituir esas bolsas por otras de fibra vegetal, con lo que se adelantarían a lo que establece el real decreto para 2020.

“No representamos a la grandes superficies de distribución y la idea es ver si es viable, que parece que sí, eliminar no en el año 2020, sino desde ya mismo todas las bolsas de plástico de nuestros comercios”, añadió.

NORMATIVA “TIMORATA”

Por su parte, el responsable de campañas de Greenpeace, Julio Barea, defendió que se eliminen los plásticos “en el mayor grado posible” porque “están en todas partes”. “Incluso la sal de mesa que usamos cotidianamente ya contiene restos de fragmentos de microplásticos”, dijo.

Barea consideró “timorata” la normativa española que obligará a cobrar las bolsas de plástico a partir del próximo 1 de julio porque indicó que “se tenía que haber prohibido las bolsas de plástico no biodegradables de un solo uso”. “Hay que apostar por bolsas 100% compostables”, defendió.

García coincidó con Barea en que el anterior Gobierno, que aprobó el real decreto, podría “haber pisado el acelerador con un objetivo más ambicioso” porque el plástico está muy presente en la vida cotidiana.

Así, aludió a un reciente estudio de la OCU, según el cual se había detectado microplásticos en 69 de 102 alimentos marinos analizados, como sal, moluscos y crustáceos. “¿Eso es preocupante? Desde luego que sí”, añadió.

Barea lanzó un mensaje de “tranquilidad” a los consumidores porque el hecho de que las bolsas de plástico vayan a dejar de ser gratuitas se debe a “una buena causa ambiental y social.

“Poco a poco crece una conciencia entre los consumidores sobre el impacto que su vida cotidiana tiene en el medio ambiente, esto va a más y es imparable”, sentenció García.

Y Rodríguez comentó que “tanto el consumidor como el comerciante están hipermentalizados”, hasta el punto de que, por ejemplo, muchas panaderías ya no ofrecen bolsas de plástico.