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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se negó este miércoles a creer que la acogida del 'Aquarius' al puerto de Valencia hace unas semanas fue un “gesto de marketing” y lo defendió como un acto de solidaridad con los 629 inmigrantes recogidos por el barco en pleno mar Mediterráneo.

Así lo defendió en su turno de réplica en el Pleno del Congreso previo al Consejo Europeo de este jueves y viernes en Bruselas, tras las acusaciones de varios portavoces del 'efecto llamada' que esta decisión haya podido causar.

“Es un gesto para llamar a la solidaridad” y la “demostración de compromisos, de valores y de principios, pero nada tiene que ver con efecto llamada”, dijo el presidente, tras remarcar la posición “constructiva” que España adoptará en la cita con los mandatarios europeos.

“No es cuestión de marketing, no caigamos en la trampa de los conservadores, fue un gesto humanitario de poner encima de la mesa un realidad a la que no se estaba dando respuesta”, dijo.

En aras de esa posición, afirmó que España será “solidario” con aquellos países, como Alemania, que fueron más solidarios ante la crisis de los refugiados en 2015 y 2016, y abogó por el diálogo.

Por otra parte, el presidente compartió la “preocupación” por la situación de los denominados 'menas', que son los menores no acompañados que han llegado a España. Se comprometió a abordar esta situación con ayuntamientos y comunidades autónomas porque será un “tema al que va a prestar particular atención y prioridad” al tiempo que pidió “algo de tiempo para poder ordenar todas las políticas vinculadas”.

Después de reconocer que España está dispuesta a liderar el diálogo necesario con algunos países de origen y de tránsito para abordar la cuestión migratoria, Sánchez reconoció que ve con buenos ojos tanto la propuesta del presidente de la Comisión Europea, Donald Tusk, así como la del presidente de Francia, Emmanuel Macron.

No obstante, dijo que habrá que esperar a la reunión de este jueves y viernes para “conocer” en detalles la propuesta de plataforma de desembarcos porque todavía es “germinal” y “no sabemos los principios y los parámetros”, y “saber de qué estamos hablando”.

Con similar cautela, dijo que avala la propuesta de Macro de crear puertos “seguros” a lo largo del Mediterráneo que sean gestionados por la UE, pero que esta es una idea que está “muy en pañales” y de la que todavía hay que conocer sus detalles.