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El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, subrayó este lunes que ante la crisis migratoria se ha de “mirar la realidad de frente” estudiando todas las opciones que se encuentran sobre la mesa para evitar más muertes en el Mediterráneo.

Así se pronunció el jefe de la diplomacia española, en una rueda de prensa celebrada con motivo del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE que tuvo lugar hoy en Luxemburgo, en la que dejó claro que el debate migratorio “preocupa a todos” los países miembros, si bien llamó a esperar a las conclusiones del Consejo Europeo que se celebrará los próximos jueves y viernes.

Comentó que la crisis migratoria es de “hondas raíces estructurales” al incardinarse en ella cuestiones tales como el cambio climático y el empoderamiento de la mujer. Asimismo, defendió que la actitud del Gobierno español con el buque 'Aquarius' representó un acto para poner sobre la mesa la necesidad de dar una respuesta conjunta a la crisis migratoria y dejarse de “andar por las ramas” con retóricas vacías de contenido.

Reconoció la dificultad de esta empresa al haber países como Alemania cuyos gobiernos están divididos y concedió que este problema “no se va a resolver de la noche a la mañana”.

Borrell, instó a poner en marcha una “política de largo plazo para resolver las raíces del problema” y afirmó que no hay que tener actitudes “angelicales ni de cerrazón”, por lo que observó que “hay que estudiar todas las posibilidades”.

El ministro comentó que la UE ya tiene iniciativas para atajar el problema desde fuera de la UE, como el suscrito entre Libia e Italia a nivel bilateral y el establecido entre todos los países miembros con Turquía para evitar los flujos en el Egeo. “No es tanto el dónde como el cuándo y el quién. Lo importante es evitar que la gente se tire al mar”, sentenció.

A su vez, destacó que si la UE aspira a mantener el espacio Schengen, “que ya empieza a tener puntos de debilidad”, debe “asegurar que las fronteras comunes son tratadas como fronteras comunes”.

Respecto del barco 'Lifeline', que lleva a bordo más de 200 inmigrantes, confesó España está en contacto con las autoridades de Francia, Italia y Grecia para “encontrar una solución europea a este problema”, y previno ante la tentación de comparar su situación con la del 'Aqurius', que fue acogido en Valencia, porque el primer buque no se está hundiendo.