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El Gobierno de España admitió este viernes que algunos de los 629 migrantes que llegarán a Valencia con el barco 'Aquarius' podrán ser expulsados de España si se comprueba que han cometido delitos, para lo que se estudiará “cada caso de forma individualizada”.

Así lo afirmó la portavoz del Gobierno y ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros para realzar la decisión que el presidente Pedro Sánchez adoptó el pasado lunes ofreciendo el “puerto seguro” de Valencia al Aquarius.

Celaá destacó que todo está preparado para que el Aquarius llegue a España entre la noche del sábado y la mañana del domingo. Inicialmente dijo que sería el sábado y después matizó que “antes de las once de la mañana del domingo”.

Antes de que bajen del barco, los 629 migrantes serán sometidos a “reconocimiento médico” y posteriormente a un proceso de “identificación” y un “estudio de cada caso de forma individualizada”. En el caso de las ocho mujeres embarazadas y de los menores, habrá un protocolo especial.

Celaá manifestó que el procedimiento que va a aplicarse es consecuencia de las normas europeas, puesto que España actúa en este caso como “frontera” de la UE. Como tal vamos a actuar, por tanto nada es descartable”, dijo. En este sentido, precisó que “todo el mundo conocerá si tiene estatuto de refugiado, si tiene delitos que le hacen acreedor a ser expulsado”.

En clave política, destacó la rapidez con la que el Ejecutivo español ha reaccionado a esta “crisis humanitaria” al considerar que es “un asunto europeo” que debe atenderse “por respeto a la dignidad de las personas” y que debe servir “como verdadero catalizador” para afrontar este asunto a nivel europeo.

La portavoz del Gobierno pidió que esta crisis del barco 'Aquarius' se convierta en un “símbolo” y sirva de “aldabonazo para que Europa tome cartas en el asunto” porque “este no es un asunto español, ni italiano ni griego”, sino que afecta a todos los países miembros.

Además, explicó que los 629 inmigrantes que llegarán a Valencia “serán visados primero por el servicio sanitario a bordo antes de bajar” del barco y después “se les tratará uno a uno para saber dónde se les acomoda”.

Celaá también habló del posible efecto llamada de inmigrantes a España que puede provocar el caso del 'Aquarius y rechazó tal posibilidad. “Vivimos en una sociedad extraordinariamente mediática. Todos los países saben cómo están todos los países”, apostilló. “No hay tal efecto llamada hoy en día, es una cuestión de democracia y de recursos económicos y cuando se vive de manera muy pobre y se vive sin recursos de manera muy pobre en un país, las personas se arriesgan para vivir mejor”.