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Comprar una casa es un proceso largo y complicado. Una vez elegida la vivienda toca buscar la mejor financiación para hacer frente a este nuevo gasto. Como norma general, los préstamos hipotecarios son los indicados para estas operaciones, aunque hay casos en los que decantarse por un préstamo personal nos puede salir más barato que un préstamo hipotecario. 

Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el tipo de interés medio de las hipotecas constituidas sobre viviendas en marzo fue del 2,62% y el plazo medio fue de 24 años. El 62,2% de las hipotecas sobre viviendas se constituyeron a tipo variable y el 37,8% a tipo fijo. Las hipotecas a tipo fijo experimentaron un descenso del 9,9% en tasa anual. 

El importe medio de los préstamos hipotecarios fue de 119.783 euros en marzo, un poco superior al registrado en abril (119.708). Esta cifra se mantiene por encima de los datos registrados en 2015 y 2016, pero es algo inferior al máximo de 123.649 registrado en septiembre de 2017. 

La cuantía de los préstamos para la compra de una vivienda no es muy alta por lo que nos surge la duda de si en algunos casos es mejor pedir un préstamo personal que un préstamo hipotecario a la hora de comprarse una casa. 

¿En qué casos me podría interesar más un prestamos personal que un hipotecario?

“Hasta 35.000-40.000€ de préstamo convendría en préstamo personal por la diferencia de costes. En el préstamo personal el único coste sería la intervención del notario, cuyo arancel es de un 0,3% del dinero solicitado. En el préstamo hipotecario tendríamos para la constitución del mismo el coste de la tasación, notaría, registro y AJD (se toma como base la responsabilidad hipotecaria y oscila entre el 0.75% y el 1.5% dependiendo de la Comunidad Autónoma); y para la cancelación de hipoteca tendríamos notaría y registro. En total un 10% del valor del dinero que se pide”, destaca Santiago Cruz, CEO de Ibercredit. 

El asesor financiero Pablo Souto considera que se podrían pedir hasta 100.000 euros en un préstamo personal para afrontar la compra de una vivienda, “si bien debemos estudiar muy detenidamente los costes, fundamentalmente derivados de los tipos de interés y por lo tanto la capacidad de pago a la hora de hacer frente a nuestra cuota mensual”, apunta. 

Tiempo, dinero y pocas explicaciones. Una de las grandes diferencias entre estos dos préstamos son la documentación que piden las entidades para concederlos y los costes. “A la hora de tramitar un préstamo personal va a ser más rápido ya que la documentación que piden las entidades es muy básica: salario, contrato laboral y datos personales. No se pide información exhaustiva del bien que se va a adquirir. Sin embargo, en el préstamo hipotecario se hace un análisis más exhaustivo del riesgo del cliente”, destaca Manuel Gonzalvez, Director de Hipotecas de iAhorro. 

Gonzalvez apunta que a priori el tipo de interés de un préstamo al consumo nos puede tirar para atrás, rondan entre el 5% y el 8% frente a las hipotecas fijas que están entre el 2% y el 3%. “Hay que tener en cuenta que en el caso de la hipoteca hay que pagar varios gastos e impuestos. Dependiendo de tu capacidad económica y solvencia de mes a mes deberías solicitar uno u otro. La hipoteca está pensada para una devolución a largo plazo donde va a ser más cómodo devolver el dinero frente a un préstamo personal donde los plazos se acortan y podría hacer que nuestra economía doméstica se viera resentida”, afirma.