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A partir del jueves, los termómetros marcarán 30 grados y más, hasta los 34 en el valle del Gudalquivir, gracias “a un aumento de la temperatura en las capas altas de la atmósfera y a un incremento de la estabilidad”, aunque no todo será calor y buen tiempo ya que las precipitaciones pueden aparecer en la zona del Cantábrico oriental, los Pirineos y en Baleares, “especialmente en Mallorca en donde se esperan tormentas y chubascos”, según informó este lunes Delia Gutiérrez, una de las portavoces de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

La subida de las temperaturas comenzará a notarse mañana, en casi toda España, salvo en donde sigue lloviendo y se producirán tormentas, “en la mitad norte peninsular, en el sistema Ibérico y Central y las más fuertes, que se registrarán en el noreste, norte de Aragón y en los Pirineos”, destacó Gutiérrez a Servimedia.

A partir de míercoles, “la situacion de precipitaciones se reduce al norte, al Cantábrico y los Pirineos en donde está instalada una masa de aire frío que se desplaza hacia el este y que también afectará a Baleares”. Suben las temperaturas diurnas en casi toda la península, salvo en las zonas en donde se esperan precipitaciones y tormentas.

El jueves, la estabilidad es la nota principal climatológica, junto a la subida importante de las temperaturas en las capas altas de la atmósfera, que se traducirá en que “ya no hay precipitaciones ni tormentas, salvo en Baleares, especialmente en Mallorca y las temperaturas ya superarán los 30º en zonas del sur e incluso se alcanzarán los 34º en el valle del del Guadalquivir”, agregó la portavoz de la Aemet.

“Estamos ante el primer episodio que nos acerca al verano, con la llegada de un anticiclón, que traerá sensación de calor durante el día, pero por la noche las temperaturas bajarán”, aunque esto no quiere decir, que ya no volverán las lluvias, especificó Gutiérrez.