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Este jueves, 7 de junio, se cumple un año de la resolución de Banco Popular y de su compra, por un euro, por parte del Santander. La entidad presidida por Ana Botín comunicaba la adquisición del Popular a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en torno a las 8.00 horas, fruto de un proceso competitivo de venta organizado en el marco de un esquema de resolución adoptado por la Junta Única de Resolución y ejecutado por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob).

El Banco Central Europeo (BCE) había determinado que el Popular estaba en quiebra o a punto de quebrar, por lo que aprobó la operación de compra por parte de Banco Santander. Era la primera vez que se aplicaba el Reglamento del Mecanismo de Resolución Única.

“El deterioro significativo de la situación de liquidez del banco en los últimos días llevó a la determinación de que la entidad sería, en un futuro cercano, incapaz de pagar sus deudas u otros pasivos a medida que vencen”, explicó entonces el BCE.

Como parte de la operación, el Santander tuvo que realizar una ampliación de capital de unos 7.000 millones de euros para cubrir el capital y las provisiones requeridas para reforzar el balance de Banco Popular.

FIN A 90 AÑOS DE HISTORIA

La resolución del Popular y su adquisición por parte del Santander suponía el final de un banco con 90 años de historia en el sector financiero español. El Santander aún mantiene la marca Popular, aunque sus responsables han señalado en diferentes ocasiones que se prescindirá de ella “en un futuro próximo”.

El Popular inició su andadura en 1926, con un capital fundacional de 10 millones de pesetas y el objetivo de “proporcionar a cuantos utilicen sus servicios las mayores facilidades en toda clase de asuntos económicos y bancarios”.

Durante la crisis financiera de 2008, el Popular adquirió el Banco Pastor, que se encontraba afectado por los activos inmobiliarios tóxicos. El entonces presidente del banco, Ángel Ron, defendió la operación, y amplió capital para hacer frente a las provisiones.

Sin embargo, la gestión de Ron al frente del Popular durante casi 13 años, especialmente con la crisis, motivó críticas entre los accionistas de la entidad y llevó a la elección de un nuevo presidente, Emilio Saracho, en la Junta General Extraordinaria de Accionistas el pasado mes de febrero.

Dos meses más tarde, Saracho aseguró que la entidad estaba “abocada” a acudir al mercado mediante ampliación de capital o la venta. Desde entonces, las acciones del Popular bajaron más de un 60%, ante las manifestaciones de preocupación por parte de Europa y al no terminar de fraguarse una solución.

Finalmente, Banco Santander lo compró por un euro, una operación sobre la que la presidenta del Santander, Ana Botín, aseguró que es “buena para España y buena para Europa” y “va a contribuir al crecimiento económico de nuestro país”.

El Santander puso en marcha un expediente de despido colectivo en los servicios centrales del grupo tras la integración del Banco Popular, que se completó el pasado mes de febrero con la adscripción de 1.080 voluntarios y 20 forzosos. Más adelante, el grupo impulsará un ajuste de plantilla en las oficinas.