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La Policía Nacional ha detenido en Madrid a seis miembros de una banda de aluniceros que estaba especializada en asaltar bancos por el procedimiento del alunizaje, en concreto empotraban coches para robar los cajones de recaudación de los cajeros automáticos.

Según informó este viernes la Policía, con estos arrestos se han esclarecido seis robos en oficinas bancarias de Madrid (5) y Alcalá de Henares (1). A los investigados también se les atribuye el asalto a otros dos comercios y el robo de diez vehículos de alta gama valorados en más de 250.000 euros.

Los delincuentes detenidos, que eran viejos conocidos de las Fuerzas de Seguridad, han ingresado en prisión tras su puesta a disposición judicial, mientras que también ha sido detenido en la operación el padre de dos de ellos por tenencia ilícita de armas.

Los miembros de la banda empotraban vehículos contra las cristaleras para acceder a las entidades bancarias, donde sustraían los cajones de recaudación de los cajeros automáticos y huían en vehículos de alta gama.

MUY ESPECIALIZADOS

La investigación se inició a principios de febrero tras cometerse varios asaltos a entidades bancarias por el procedimiento del alunizaje. La manera de cometer los robos y que en todos ellos sustrajeran los recuperadores de efectivo de los cajeros automáticos, hizo presumir a los agentes que se encontraban ante acciones de un mismo grupo criminal.

Las pesquisas permitieron identificar a dos delincuentes que ya eran conocidos por las Fuerzas de Seguridad, ya que habían cometido acciones delictivas similares formando parte de la misma organización. Las gestiones practicadas por los agentes permitieron ir detectando al resto de integrantes de la banda y el rol que desempeñaba cada uno de ellos.

En las acciones delictivas actuaban conjuntamente, si bien cada uno de ellos tenía una especialidad determinada. Uno de los detenidos se encargaba de sustraer los vehículos, elegía un tipo de turismo para huir del lugar y cargar los cajones de los cajeros automáticos -modelos de alta gama con capacidad de carga-, coches más antiguos para empotrarlos contra las cristaleras de los bancos.

Otros dos de los arrestados eran especialistas en preparar la logística para facilitar la sustracción de los vehículos -centralitas, llaves, chips -. Los tres restantes estaban especializados en la conducción y cuando se daban a la fuga no dudaban en poner en riesgo la integridad de otros conductores.