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La Dirección General de Tráfico (DGT) trabaja para hacer un cambio en la normativa española con el fin de que los jóvenes de 18 años puedan recibir la formación profesional obligatoria para conducir camiones (denominada coloquialmente CAP), puesto que actualmente la edad mínima es de 21 años.

Así lo adelantó este jueves el director general de Tráfico, Gregorio Serrano, al inaugurar en Madrid la jornada 'Gestión excelente en logística y transporte. Últimas tendencias en digitalización y automatización', organizada por la Organización Empresarial de la Logística y el Transporte (UNO).

Serrano aseguró que España es “el único país de Europa” donde es necesario tener 21 años cumplidos para obtener el CAP (Certificado de Aptitud Profesional) y poder conducir camiones, cuando “hay una falta de conductores para ciertos vehículos”.

En este sentido, apuntó que la modificación normativa “está en marcha y muy pronto” los jóvenes de 18 años podrán contar con el CAP y ponerse al volante de un camión, con el objetivo de que “España no pierda competitividad” en el sector del transporte y la logística. Para ello, será necesario reformar el Reglamento General de Conductores o transponer una directiva comunitaria.

Por otro lado, Serrano indicó que actualmente se está viviendo “un momento apasionante en la movilidad” debido a los cambios tecnológicos, así como “complicado” porque la recuperación económica ha permitido un incremento tanto del número de vehículos pesados como de desplazamientos en las carreteras españolas.

Serrano comentó que la DGT tiene entre sus “preocupaciones fundamentales” la reducción de los accidentes de tráfico en “un momento complejo” después de varios años consecutivos de descenso, si bien subrayó que España es “un país seguro” para circular por las carreteras.

Además, mencionó la congestión como otras preocupación, debido al aumento del número de vehículos y de viajes por las carreteras, si bien apuntó que España es el tercer país del mundo con más kilómetros de vías de alta capacidad.

Y aludió al vehículo autónomo como “esperanza” porque hará que el factor humano, que está detrás del 90% de los accidentes, no tenga tanta influencia en los accidentes, aunque su implantación aún genera “incertidumbre”.