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La Policía Nacional ha liderado una operación que se ha saldado con la detención de 16 miembros de una banda, encabezada por un ciudadano bosnio, que blanqueaba bienes procedentes del robo de viviendas, entre ellos joyas de oro que fundían para darle salida en el mercado negro.

Según informó la Policía, en esta actuación han colaborado Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, Europol y la Policía Judicial de Bulgaria. Los arrestos se han producido en Madrid (8), Zamora (3), Elche (1), Salamanca (1), Marbella (1) y Bulgaria (2).

A los investigados, que eran españoles, colombianos y búlgaros, se les acusa de los delitos de blanqueo de capitales, organización criminal, contra el patrimonio y el orden socioeconómico, falsedad documental, tenencia ilícita de armas y tráfico de drogas.

A la banda se le han intervenido cuatro diamantes valorados en 2.600.000 euros y 720 monedas de oro en una operación contra el blanqueo de fondos procedentes de ilícitos penales.

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Los arrestados almacenaban una enorme cantidad de metales preciosos, fundamentalmente oro, procedentes de robos en interior de viviendas y que eran fundidos de forma artesanal para su introducción en el mercado legal una vez convertidos en lingotes, planchas o granallas.

El dinero obtenido era invertido en la compra de inmuebles, obras de arte y dinero virtual. Los agentes han bloqueado un monedero virtual con gran cantidad de criptomonedas Ripple, Bitcoin y otras por un valor de 220.000 euros.

La investigación comenzó cuando la Policía tuvo conocimiento de la existencia de una organización criminal dedicada al blanqueo de capitales. Los fondos ilícitos procedían de la receptación de delitos de robos en interior de viviendas, cometidos por toda la geografía nacional, y del tráfico de droga a pequeña y gran escala.

Las pesquisas permitieron averiguar que los implicados habían tejido una red societaria y criminal que operaba desde el año 2008. La trama receptaba gran cantidad de metales preciosos, fundamentalmente oro, y relojes de alta gama y los almacenaba en las trastiendas de diversos establecimientos de compraventa, ajenos al obligatorio control policial.