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El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, dio la vuelta a las críticas de otros dirigentes del partido contra la consulta sobre su continuidad y dijo que espera que “si alguna vez ven su credibilidad puesta en cuestión”, hagan como él e Irene Montero y “pongan sus responsabilidades en manos de los inscritos”.

En declaraciones en el Congreso de los Diputados, Iglesias se reafirmó en la iniciativa de someter a consulta a las bases su continuidad como líder de Podemos y la de su pareja, Irene Montero, como portavoz parlamentaria, después de la polémica suscitada por haber comprado ambos un chalé de más de 600.000 euros en Galapagar.

“Uno puede dimitir por dos razones: porque ha cometido una ilegalidad o porque, (ante) los que le han colocado en una responsabilidad politica, pierde su confianza”, estableció. “Lo que tiene que hacer un político decente cuando se cuestiona su credibilidad es someterse al criterio de las bases”.

En abierto desafío a quienes, como la secretaria general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, han puesto en duda la conveniencia de organizar una consulta para que los inscritos decidan si Iglesias y Montero han de seguir en sus puestos, Iglesias se declaró “convencido” de que “si alguna vez se cuestiona su credibilidad no se aferrarán al escaño y al puesto y someteran a las bases que les eligieron su responsabilidad”. Y sentenció: “A cualquiera que se nos ponga en cuestion, éticamente tenemos que preguntar a las bases si somos dignos de seguir desempeñando la responsabilidad para la que nos eligieron”.

El líder de Podemos no quiso avanzar qué porcentaje de participación o apoyo consideraría un aval a su continuidad, y, en cuanto a la compra de la casa en sí, dijo que él está “dispuesto a asumir niveles de exposición nada agradables para un ser humano”, pero que “otra muy distinta” es obligar a sus hijos a asumirlos. “A partir de ahí, tomo las decisiones personales con mi pareja que considero oportunas. Y, si alguien pone en cuestión nuestra credibilidad, nos toca dar un paso al frente y preguntar a las bases que nos eligieron si somos dignos de representar estas responsabilidades”.

Por último, Iglesias se mantuvo en la defensa que hizo en su día de los escraches como “expresión de movimientos sociales conra los desahucios” y dijo que quien compare eso con las “amenazas fascistas” que ha recibido por la compra de la casa “es un miserable”.