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La Guardia Civil, en el marco de la 'operación Crucero', ha detenido a 15 personas pertenecientes a una organización criminal que traía ilegalmente a inmigrantes desde Marruecos.

Según informó el Instituto Armado, a los arrestados se les imputan los supuestos delitos de tráfico de seres humanos, contra los derechos de los trabajadores, contra la salud pública y pertenencia a organización criminal.

Se ha constatado que esta organización criminal trasladó desde comienzos de 2018 a más de 150 personas de manera irregular, por lo que podrían haber ingresado unos 350.000 euros. Los arrestados realizaban los viajes con pateras y neumáticas, en las que llegaron a viajar entre 20 y 40 personas.

En el marco de la operación, se han realizado siete registros domiciliarios en las provincias de Granada, Madrid, Murcia y Albacete, donde se ha intervenido numerosa documentación, pasaportes, certificados de empadronamiento preparados para su venta y dispositivos informáticos, que serán objeto de análisis pormenorizado por parte de los investigadores.

HASTA 2.000 EUROS POR VIAJE

Las investigaciones comenzaron a principios de enero, a raíz de la llegada de varias pateras a las costas próximas a Barbate (Cádiz). Por tal motivo, los agentes realizaron un estudio detallado de la frecuencia de estas llegadas y de otras circunstancias, que permitió identificar a uno de los individuos encargados de recoger a los inmigrantes a su llegada a la costa.

A partir de ahí, la investigación permitió determinar la estructura de la organización criminal, sus principales miembros y su modus operandi. La red estaba dividida en dos ramas, una de las cuales estaba ubicada en Marruecos.

Esta parte de la trama era la encargada de realizar las captaciones de individuos dispuestos a realizar el viaje, cobrar el dinero requerido a estas personas (entre 1.500 y 2.000 euros) y además preparar las pateras con las que se realiza el desplazamiento sin ninguna medida de seguridad.

Los puntos de llegada eran normalmente playas gaditanas próximas a Barbate o Bolonia. En el momento previo a la salida se les hacía entrega de tarjetas españolas de telefonía, que debían activar a su llegada para asegurar el contacto con los individuos que los recogerían.