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Un juzgado cordobés obliga a un centro comercial a readmitir o a abonar 19.000 euros a una empleada que fue despedida por comerse una empanadilla en horario laboral. Los motivos que alegaba el centro en la notificación de despido eran una actuación “desleal y absolutamente fraudulenta”.

Se trata de una sentencia pionera en España según afirma el abogado de esta empleada, Valentín Aguilar, ya que el juez ha declarado “nula” la prueba del vídeo de la grabación de las cámaras de seguridad que captaron la imagen de esta mujer comiéndose en pleno servicio.

Además, hace hincapié la sentencia en que “no sirve para acreditar hechos concretos y residenciados en un solo día”. La empleada llevaba 12 años trabajando en el centro hasta que le llegó la carta de despido disciplinario.