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La pérdida auditiva es una problemática en aumento en nuestros días. Según datos ofrecidos por la OMS, más de 360 millones de personas sufren problemas auditivos que implican disfunciones en la manera en que el cerebro recibe, asimila y comprende la información que le llega a través del sonido. Además, la edad de aparición de los primeros síntomas cada vez es menor, debido al uso incorrecto de auriculares, participación en actividades de ocio muy ruidosas y falta de protección acústica en los trabajos con alto nivel de ruido.

Esta situación suele darse de manera gradual, generando dificultades a lo largo de los años que, muchas veces, pasan desapercibidas en la rutina diaria. Si no se trata adecuadamente, esta situación puede desembocar en disfunciones cognitivas debido al mal uso que, precisamente, se hace del cerebro y al sobre esfuerzo al que este se ve sometido, pudiendo aumentar, en muchos casos, la probabilidad de desarrollar demencia en edades avanzadas.

En este sentido es importante tener en cuenta una serie de factores que pueden alertar de una posible disfunción auditiva tanto en alguien de nuestro entorno, como en nosotros mismos. Los expertos de Oticon alertan de algunos síntomas.

Repetir lo dicho. Tanto si nos ocurre a nosotros mismos como si lo observamos en alguien de nuestra familia, el hecho de pedir que repitan lo que los demás dicen puede significar que el oído no está funcionando correctamente.

Comprensión. Al hilo de esta situación se encuentra la dificultad de comprender el mensaje. Si no se escucha bien, será más difícil entender lo que nos dicen, y por lo tanto la comprensión de la información se ve afectada. Este síntoma se puede observar si, por ejemplo, al explicar algo a la persona, esta ejecuta la acción de manera errónea o hace otra cosa diferente a lo que se le ha pedido.

Volumen elevado. Si observamos que la persona en cuestión empieza a escuchar música o la televisión con un volumen mayor al habitual, será síntoma de que tiene ciertos problemas para oír correctamente.

Ambientes ruidosos. Las personas con problemas auditivos tienden a sufrir mayores dificultades ante situaciones sociales que implican ruido, como por ejemplo, una comida en un restaurante. En estos momentos les suele costar más entender aquello que dicen sus interlocutores, por lo que un síntoma evidente es un mayor aislamiento, falta de participación en la conversación, o incluso la negativa a salir.

Sin respuesta. Otro de los síntomas más evidentes ante la pérdida auditiva es la incapacidad de descifrar de dónde proceden los sonidos. También puede ocurrir que, nos estén hablando y no estemos siendo conscientes, muestra de que el sonido no llega correctamente al cerebro.

En cualquier caso, y para evitar situaciones más complejas derivadas de un problema auditivo, se aconseja acudir a un especialista al primer síntoma. Se calcula que las personas esperan, de media, entre 15 y 20 años para acudir al médico porque no escuchan bien, pero esta situación debe ser paliada antes, con el fin de corregir cualquier disfunción y garantizar la mejor inteligibilidad y comprensión del mensaje.