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El pequeño Gabriel Cruz Ramírez murió asfixiado entre “una y dos horas” después de comer en la casa de su abuela en la pedanía de Las Hortichuelas (Nijar), según informa 'La Voz de Almería'. 

El análisis realizado por los especialistas del Instituto de Toxicología de Sevilla ha revelado un fallecimiento en las primeras horas del secuestro a manos de Ana Julia Quezada que, desde el pasado 16 de marzo, permanece en el módulo de mujeres de la prisión de El Acebuche, acusada de tres presuntos delitos: detención ilegal, asesinato y contra la integridad moral.

Rafael Soriano, titular del Juzgado de Instrucción número Cinco de Almería, ya tiene esta información. 

El Instituto de Toxicología de Sevilla acota la franja horaria de la muerte, completando así los datos de la autopsia. Los forenses dataron la muerte del niño de ocho años el 27 de febrero, es decir, el mismo día de la desaparición en Las Hortichuelas. 

El instructor utilizó una técnica destinada a averiguar si, durante el presunto periodo de detención ilegal, Gabriel fue alimentado. Los investigadores conocían, gracias a la declaraciones de familiares, la comida ingerida por el chico. 

El niño salió de la vivienda de la abuela paterna sobre las 15.30 horas de aquel día y murió poco después. Por tanto, este informe pericial descarta la existencia de un cautiverio prolongado del menor de ocho años y ayuda a comprender el recorrido de Ana Julia Quezada y Gabriel Cruz Ramírez desde Las Hortichuelas hasta la finca de Rodalquilar, a unos cinco kilómetros de distancia.